Sábado, 16 de Noviembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
Economía

La unificación monetaria y la libreta de abastecimiento

Una mujer con una libreta de abastecimiento.
Detalle de una libreta de abastecimiento.

El término "libreta de abastecimiento" es uno de los eufemismos empleados en Cuba para disfrazar la realidad. La misma designa el racionamiento controlado por el Estado: un procedimiento utilizado en diferentes épocas y países en momentos de guerras, desastres naturales o de ineficiencia de economías centralizadas.

En Cuba se inauguró en 1963 con la entrega a cada núcleo familiar de una cartilla para alimentos y otra para productos industriales.

Hubo racionamiento en Rusia después de la revolución de 1917; en la Unión Soviética durante décadas; en España durante la Guerra Civil y en la postguerra; en Europa, EEUU, Canadá y Japón durante la Segunda Guerra Mundial; en Vietnam primero a causa de las guerras y después por la economía centralizada; en China existió desde la hambruna que provocó el "Gran Salto Adelante" hasta las reformas implementadas por Deng Xiaoping; en Polonia durante los años 80; mientras en Corea del Norte el racionamiento es endémico.

El caso más reciente es el de Venezuela, que data del año 2016.

En Cuba antes de instaurarse la libreta se implementó una reforma agraria, que, debido al voluntarismo, la estatización, la falta de libertades de los productores y la emigración del campesinado a las ciudades, en lugar de generar crecimiento creó la escasez que, agudizada por el conflicto con EEUU, condujo como en Rusia o China al racionamiento subvencionado de alimentos, de prendas de vestir, calzar y de productos para el hogar.

La insostenibilidad económica de la libreta subvencionada obligó a disminuir gradualmente el número y la cantidad de productos racionados: artículos de vestir, cigarros y tabacos, de aseo personal, puré de tomate, chícharos, la cantidad de huevos y las papas, entre otros. La libreta no se eliminó por ineficiencia productiva del modelo económico y porque constituye un instrumento de control sobre las personas dependientes del Estado, algo sobre lo que José Martí había prevenido en su análisis acerca del tratado de Spencer: "Y como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el Estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio".

Todos los intentos por aumentar la producción sin reformar el modelo económico causante de la escasez fracasaron. El más reciente comenzó en el año 2008 —cuando la libreta celebraba su 45 aniversario —con el paquete mínimo de medidas implementado por el general Raúl Castro. Conclusión: la cartilla cubana de racionamiento, símbolo de miseria, devino vitalicia.

A 55 años de haber sido implantada, además de su insostenibilidad económica, de no garantizar la equidad distributiva que se propuso y de ser un freno a la iniciativa del pueblo, la libreta constituye un gran obstáculo para "resolver el ordenamiento monetario del país" —declarado como prioridad número uno por el Gobierno.

A ello se añade un daño colateral: el pueblo, al habituarse a esperar todo del Estado perdió el concepto de compra, que conlleva el de elegir. Su lugar ha sido ocupado por términos como: llegó, vino, están dando, repartieron, me toca... Un vocabulario generalizado que refleja el deterioro antropológico causado por el racionamiento que ha marcado a cuatro generaciones de cubanos.

Actualmente en la capital del país —no así en todas partes— mensualmente se sigue distribuyendo 3,2 kilogramos de arroz; 287 gramos de frijoles; 1,84 kilogramos de azúcar; 226 gramos de aceite; 198 gramos de café molido; 14 huevos; 226 gramos de picadillo condimentado o en su lugar de mortadella; 805 gramos de pollo; 1 kilogramo de sal cada tres meses; 400 gramos de espaguetis sin periodicidad; 4,6 kilogramos de papa durante una parte del año; 1 kilogramo de leche en polvo para niños de 0 a 7 años; un pomito de compota diario durante el primer año de vida; 80 gramos diarios de pan y una caja de fósforos, sin hablar de la calidad de los artículos.

El argumento esgrimido para conservar una distribución subvencionada, que al Estado le cuesta más de 1.000 millones de dólares cada año, ha sido el de garantizar una equidad alimentaria. Como dicha equidad dependía de la subvención externa, al desaparecer la Unión Soviética brotaron las desigualdades latentes. A pesar de ello, aunque cada vez más disminuido se decidió mantener el racionamiento subvencionado.

Como la sociedad es un sistema compuesto de múltiples elementos interrelacionados, ante una crisis estructural resulta imposible que ningún elemento aislado pueda funcionar bien. La libreta, los precios, los salarios y pensiones insuficientes, y otros muchos factores requieren ser corregidos, pero eso será imposible hasta tanto no se realice la reforma estructural profunda que las autoridades cubanas han soslayado hasta hoy.

El hecho concreto es que una gran parte de la población depende de la libreta. Con ella, aunque no se garantiza un nivel nutricional adecuado, se pueden cubrir unos diez días del mes. Para sobrevivir los otros 20 días hay que acudir al mercado negro o a las llamadas shopping, algo imposible con los actuales salarios, lo que explica la dependencia del racionamiento de un sector de la población. Por esa razón la libreta funciona como un factor de control y estabilidad social. Eliminarla parece imposible sin antes eliminar las trabas que mantiene frenada a la economía y a la iniciativa ciudadana para que los cubanos participen como inversionistas en su propio país.

Ante esa realidad el Gobierno enfrenta el reto de tener que eliminar la libreta en medio de la incapacidad productiva, algo que fue planteado desde el año 2011 enlos Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista: "implementar la eliminación ordenada de la libreta de abastecimiento, como forma de distribución normada, igualitaria y a precios subsidiados, que favorece tanto al ciudadano necesitado como al no necesitado, induce a las personas a prácticas de trueque y reventa, y propicia un mercado subterráneo".

El plan del presupuesto nacional del año 2017 incluyó gastos en subsidios por 3.740 millones de pesos para cubrir la diferencia del precio subvencionado y el costo real de los alimentos racionados. Esto equivale a un promedio de 970,6 pesos anuales por cada uno de los 3.853.236 hogares existentes (Pedro Monreal, "¿Es viable la supresión de 'la libreta' de abastecimiento en Cuba?: el punto de partida").

Se trataría pues de aumentar los salarios y jubilaciones a las familias necesitadas para que adquieran los productos racionados a precios de mercado, lo que a su vez implica introducir una reforma estructural que abarque hasta las libertades ciudadanas. No hay otra salida.

16 comentarios

Imagen de Anónimo

ANO 01:48  En asuntos de historia, si es necesario detallar fechas, porque la historia es unic y tiene tiempo y espacio. 

Imagen de Anónimo

Además de subir salarios y pensiones, antes debe aumentar la producción. Sin producción, al quitar la libreta seria un salvese quien pueda. 

Imagen de Anónimo

Primero hicieron la libreta de la manteca, que fue lo primero en racionalizar. Después vino la definitiva. Al principios "daban" 8 libras de arroz por persona. Luego "donamos" una libra para Vietnam, otra para el terremoto de Perú, después cambiaron una libra de arroz por otra de harina de maiz. Al final se han qudado en cinco libras y no en todas las ciudades. 

Imagen de Anónimo

el autor se equivoca cuando dice "En Cuba se inauguró en 1963 con la entrega a cada núcleo familiar de una cartilla para alimentos y otra para productos industriales." no se entrego a cada nucleo familiar ninguno de los dueños de Cuba han visto esa libreta ellos viven a toda leche mientra hay esclavos que los defienden

Imagen de Anónimo

en cuba no hay ningùn racionamiento de alimentos. Habìa sì durante el periodo especial,1990-1993, porqué no habìa los agromercados particulares,1993, y estatales,1999. Ahora con los agromercados no hay algùn racionamiento.El estado da al pueblo alimentos a precio muy bajo, porqué los salarios no son altos. Esta hoy es la razòn de la libreta.

Imagen de Pedro Benitez

Felicidades al autor.  La junta militar entrelaza la economía con la política en los pies del ciudadano.  El subsidio de la bodega es una forma de mantener el control mediante el chantaje. De abandonar la libreta tendrán que recrudecer la represión a niveles poco aceptables.    

Imagen de Anónimo

DIOS SANTISIMO, y que diferencia hay entre 62 y 63, entre 56 y 55 anos de hambre?, explicanos papi o mami. Increible 56 o 55 anos despues aun seguimos esperando el vasito de leche, tremendo recorddddddddd  

Imagen de Plutarco Cuero

Libreta ajena a la claque cercana a la familia MocoPegao ... el desabastecimiento es cosa de zombis, no de mayorales ... El ano de 20:46 respira por una extraña herida ... Tengo una trola lechera, no es una trola cualquiera ... te da leche condensada, hay que trola más salada ... TROLÓN ... TROLÓN ...

Imagen de Anónimo

Para los esclavos que trolean aquí defendiendo a sus amos por mil pesos, 10 CUC, una jabita de un poquito de unos pocos artículos de 5ta categoría y que no saben qué cosa es comer lo que apetecen cuando les dé la gana...ya lo dijo alguien, "No hay peor desgracia que un esclavo satisfecho"...

Imagen de Anónimo

Marzo del 62 fecha significativa. El dictador "denuncia el sectarismo de los comunistas", depone a Anibal Escalante de la Direcciòn de la ORI, nombra a Carlos Rafael Rodriguez CRR Presidente del INRA, para dividir mas al PSP y silenciosamente CRR de acuerdo con el Che y Raùl, elimna las cooperativas cañeras que con aportaban el 50 % de la caña a la zafra que fue de 6 millones. De esa manera se da un salto fenomenal al estatalismo y la destrucciòn del mercado: los 100 mil cooperativistas pasan a asalariados del estado en granjas del pueblo. se eliminan las milicias de las cooperativas un ejercito que las FAR no controlaban sino el INRA y se destruyen las relaciones monetario mercantiles entre el INRA y el Ministerio de Industria (che) que dejo de pagar la caña a las cooperativas, porque ahora eran del estado. Pero nbo menos importante comenzò el fin de la industria azucarera cubana con la estatalizacion total de las tierras cañeras, la "proletarizaciòn" del corte de caña, los bajos salarios generalizados, las movilizaciones de voluntarios para cortar caña y la introducciòn acelerada de la mecanizaciòn impulsda por el Che que encareciò los cotos por la resiembra anual, las maquinas, el combustible, la sustituciòn de los bueyes por tractores que compactaban la tierra, etc,