Viernes, 15 de Noviembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
Economía

La formación de los graduados universitarios: un fracaso más del régimen

Universidad de La Habana. (AUTHENTIC CUBA TRAVEL)

¿Qué ocurre en Cuba cuando un joven acaba sus estudios y quiere empezar a desarrollar su profesión? ¿Tiene libertad para hacerlo? ¿Puede hacerlo en cualquier sitio?

En el paraíso de la educación pública, considerada por los comunistas como uno de los grandes logros de su revolución, los problemas se han ido acumulando cuando llega ese momento. Y si no, que se lo pregunten a Margarita González, ministra de Trabajo y Seguridad Social, que hace unos días se encontró con el mal trago de tener que explicar en el primer consejo de ministros de Díaz-Canel lo que llaman "propuesta sobre la asignación de graduados formados en los centros adscriptos al Ministerio de Educación Superior en el curso diurno 2017-2018".

En Cuba, cuando se finalizan los estudios, no se accede de forma inmediata al mercado laboral sino que el régimen obliga a que los jóvenes pasen un período "formativo" en los organismos de la administración central del Estado y los consejos de la administración provinciales, que previamente formulan sus demandas al Ministerio de Trabajo para que sean atendidas. De ese modo es como los comunistas manejan los procesos de transición laboral que, en cualquier otro sistema económico, funciona de forma completamente diferente. Y además, con esa obsesión por la planificación, lo hacen para un período de dos años en que los jóvenes universitarios o profesionales se ven obligados a mantenerse en esos puestos del sector estatal.

A mí se me ocurre que este tipo de actuaciones, en un régimen totalitario como el cubano, tiene varios objetivos.

Primero, dejar claro a los jóvenes que comienzan a desarrollar su actividad profesional quién es el que manda en Cuba. Por si no lo tenían claro, el Estado se convierte en el empleador, quien va a determinar el curso de sus carreras profesionales. El aviso es muy claro, y es fácil de percibir por los estudiantes cubanos que se gradúan cada año en las universidades. A todos les queda claro el mensaje a partir de ese momento y sus vidas laborales, salvo sucesos trascendentales, se mantiene en el ritmo y la monotonía inicial.

Segundo, domar a esos mismos jóvenes que salen de los estudios con ímpetu, fuerza, dinamismo y ganas de llevar a la práctica lo aprendido y que, sin embargo, van a consumir dos años largos de su vida en ocupaciones de difícil encaje en el sistema productivo, que suponen más un entretenimiento de control político que una tarea realmente productiva.

Y tercero, evitar que esos profesionales se muevan hacia las actividades privadas y por cuenta propia, donde la productividad del trabajo es inmensamente superior a la obtenida en el Estado, y por tanto supone salarios igualmente mayores. Durante décadas en Cuba ese análisis de contraste era impensable, pero la aparición de los esforzados cuentapropistas ha servido para realizar una comparación que no admite cuestión. En lo privado se gana más y mejor.

No es extraño que esta cuestión generase un amplio debate entre los asistentes a la reunión del consejo de ministros de Díaz-Canel, como recogió Granma, y que se hiciera referencia por algunos a "la baja satisfacción de las necesidades en actividades como la Economía y el Derecho".

Más claro, blanco y en botella.

Díaz-Canel, que se entrena en estas lides, pero que algo debe saber del cocido, dijo que los jefes de las entidades deben prestar la máxima atención a los recién graduados para que permanezcan en sus plazas. Debe ser difícil conseguir este objetivo cuando una labor de estas características se eleva al nivel superior de las organizaciones. Lo normal en cualquier parte del mundo es que los recién ingresados en las empresas tengan un tutor o un supervisor que analice y atienda sus necesidades. En Cuba, Díaz-Canel quiere que los directivos sean los responsables de esta tarea. ¿No creen que debe estar ocurriendo algo raro?

La crónica de Granma señala que "más allá del salario, que es un problema real, influye la responsabilidad que se les asigne, que se sientan comprometidos con la tarea que realizan y se compartan con ellos las decisiones, pues en no todos los lugares tienen el apoyo necesario".

Este es el quid de la cuestión. La adscripción de titulados universitarios a empleos en el Estado se interpreta por muchos jóvenes como una absoluta pérdida de tiempo, que se encuentran con la mediocridad burocrática del régimen, en su aparato estatal, cuando ellos están soñando probablemente con otro mundo distinto.

Y como ocurre casi siempre en la historia, desde 1959 dos o tres generaciones de cubanos aguantaron estos procesos porque no les quedó más remedio, pero los millennials cubanos, a esos a los que la revolución quiere que defiendan e imiten a Raúl y Fidel, me da la sensación que todo esto les importa un bledo. Y que al igual que los jóvenes de todo el mundo, quieren vivir mejor, en libertad y sin ataduras. Desarrollar sus proyectos de vida libremente y dejarse de tanto desfile, guardias revolucionarias y demás boberías comunistas. En definitiva, quieren otro sistema.

De ahí la preocupación de Díaz-Canel por el control. Y que ninguna de las explicaciones ofrecidas en la reunión calmaran los ánimos. La cosa se está poniendo fea, y es fácil identificar los elementos de ruptura que ya están más cerca de lo que creemos.

Ni Díaz-Canel, ni José Ramón Saborido, ni tampoco Ena Elsa Velázquez, ni Margarita González tienen respuesta para hacer frente a la tensión entre los jóvenes titulados que pierden su tiempo en los empleos aburridos que les ofrece el Estado para completar, según creen las autoridades, sus conocimientos y cualificaciones. Perdidos en este tipo de cuestiones, deberían echar un vistazo a lo que ocurre en otros países, y tal vez obtendrían la respuesta, al comprobar que el modelo que ellos han creado simplemente ya no sirve, y pide mucho más que los llamados Lineamientos o cualquier otro parche.

La asignación de graduados hace agua. Los jóvenes cubanos quieren participar de los empleos bien retribuidos en el turismo o en las zonas especiales. Y si no, marcharse al extranjero donde podrán ganar más dinero, ser libres y felices. Insisto, Díaz-Canel cree que este es un problema de gestión de recursos humanos y que se puede resolver por los directivos de las empresas. Está equivocado. Si escuchara a los jóvenes, sabría lo que tiene que hacer.

15 comentarios

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¡Ojo!  Mientras D Canel no tenga su nombrado Consejo de Ministros este sera el de Raul Castro. Lo que significa que no tendra responsabilidad alguna, y por lo tanto sera hasta entonces un titere ante la historia.

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Si seguimos indagando vamos a llegar a la formacion primaria donde el maestro te dice y te asegura que cabeza no es cabeza que es "cabesa", y la torcedura de tu historia formativa es un desastre, hasta el profesor universitario que se come un pan con cualquier cosa entreclases porque no le alcanza el dinero para mantener a su familia y comer decentemente. Despues, joven universitario, sufres el choque de comprobar que lo que te enseñaron en las aulas universitarias en calculos exactos y en colores, es "fuego fatuo", la organizacion es un desastre, y la atencion a ti es tan importante como llegar temprano al trabajo (nadie llega). Solucion: Ni DC,  Ena Elsa, ni alguien en ese pais va a resolverte el problema. Aquello va a explotar. Requiem por DC. Si quieres aprovechar tu carrera, prepara las maletas.

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Es que no saben ni escribir 

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El artículo comenta las dificultades de emplear a los recién graduados universitarios. En la primera parte, el autor muestra muy bien cómo funciona la economía política del castrismo. Efectivamente, lo importante es el control social, no el bienestar de la población.

En la segunda parte, el autor olvida la premisa de la economía castrista y ve la dificultad de empleo como un problema que el régimen quiere resolver con fórmulas equivocadas. Si el propósito es el control social entonces hay que medir el control para saber si la economía es efectiva. El mecanismo “funciona”. El régimen usa a unos graduados en la empresa estatal, usa a otros en el turismo y se deshace del resto como “excedente”; la población educada sobra.

Esto solo puede verse si el economista mantiene la premisa de la economía de guerra castrista, es decir, un régimen militar, policial, carcelario, que ve a sus propios militantes como materia prima, como “carne de cañón”, como “piezas” que el líder mueve en un mapa sin importar el sacrificio de vidas. El sistema mantiene a unos marchando, a otros vigilando, a otros vigilados y el resto es eliminado. Un sistema basado en la fuerza no necesita producir, solo necesita quitarle el dinero al que lo tiene.

El totalitarismo europeo fue una respuesta al desempleo; recurrió a la economía de guerra (saqueo por un lado, y supervivencia por otro). Unos mueren o son exterminados (Hitler), otros trabajan como esclavos (Stalin). En tiempos de paz trabajan en otros países como siervos (Franco, Castro).Así se equilibra la "bolsa de empleos".

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Hay rumores en Cuba que Raul Castro tenia una atraccion homoerotica por Diaz-Canel desde que este era dirigente en Holguin, y lo protegio y ayudo a escalar posiciones hasta hacerlo su sustituto. No se sabe si ese sentimiento era mutuo.

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el problema en Cuba mas alla del paternalismo son todas las restriccciones que siguen a la graduacion, la primerita en Cuba se premia la obediencia politica por encima de la capacidad de cada cual y esto empieza con la tristemente celebre y fascista frase de la Universidad es para los rebolucionarios, de ay en adelante todo pero todo se viene abajo.

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Mientras exista un pueblo sumiso , miserable , mendigo del régimen nada va a cambiar para mejor , todo lo contrario , los cambios se harán hacia formas INFERIORES de esclavitud y sometimiento. El pueblo cubano de la isla termina como primitivos habitantes , pobres, aislados y en un atraso cruel.

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El paternalismo en Cuba comunista es lo que más daño le ha hecho a la sociedad cubana. martí dijo que si al campesino le das casa y comida, para que va a trabajar la tierra. la vida es esfuerzo y trabajo y eso de creer que el gobierno tiene que mantener a gentes buenas y sanas y con unos brazos super fuertes es lo que más daño le hace a un país...

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El tema es que hacer la universidad no quiere decir que vas a trabajar en lo mismo que te graduaste. yo me gradué de contador y trabajo en mi restaurante pequeño que hice en mérida en méxico y me va bien. cualquiera pudiera decir que como me siento feliz de estar en un trabajo que no es el que estudié, pues sí estoy feliz y si no hubiera estudiado en la universidad no hubiera podido entender más facil este negocio. hay que entender que la universidad te debería abrir las puertas del conocimiento y no ser una linea de trabajo. el tema es saberse adaptar y reutilizar lo que se pueda de lo que se estudia.

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Los graduados de Cuba que se vayan a trabajar al Granma o al GranMentira que es el comunismo. Yo vivo en El Salvador y armé mi negocio en internet y me va bien y poco a poco me irá mejor, es cuestión de trabajar y esforzarse.