Viernes, 15 de Noviembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
Opinión

¡Oh, La Habana!

Eusebio Leal. (EFE)

En un reciente documental realizado por la cadena de noticias CNN, Eusebio Leal, historiador de La Habana, explica la casi milagrosa recuperación de La Habana Vieja. Debemos aclarar que esa parte de la capital cubana apenas abarca unos cinco kilómetros cuadrados. La Oficina del Historiador de la Ciudad ha ido más allá de lo que era la ciudad intramuros; se ha extendido en los últimos años a emblemáticas edificaciones del Paseo del Prado, el Malecón y residencias colindantes.  

Lo interesante de la entrevista a Eusebio —cuyo nombre significa piadoso, en griego— no es su obra, ampliamente conocida en Cuba y en el resto del mundo, sino que, enterado de que habla para un medio estadounidense seguido por millones de hispanos, ha deslizado dos o tres "pistas" de cómo opera el "milagro" en una sociedad totalitaria, condenada al fracaso económico y social.

Leal cuenta el origen de la trasmutación de las ruinas en palacios habitables: viajaba a Cartagena de Indias con el difunto Fidel Castro, y este, al contemplar una ciudad muy parecida a La Habana, con su muralla y antiguos edificios excelentemente conservados, preguntó al historiador qué se podía hacer por La Habana. Leal, inmediatamente, pidió autoridad e independencia total del Gobierno.

Eusebio, hombre astuto, tenaz, no estaba muy desubicado. Cuba es una isla de feudos en un gran reino. Una corte llamada Buró Político es quien decide, junto al monarca, qué condado o marquesado puede otorgarse a cada súbdito. El historiador no estaba pidiendo más que lo que antes había sido concedido a Alicia Alonso con el Ballet Nacional, al doctor Eduardo B. Ordaz en el Hospital Psiquiátrico de la Habana y a otros de una lista no muy larga.

Ellos sabían que sus obras solo podrían florecer si eran separadas de un Estado controlador y mediocre, plagado de envidiosos y traidores. De tal manera, Leal hizo de la Oficina del Historiador un mundo aparte, alejado de toda contumacia vulgar e interventora, algo que aún no ha sido perdonado, y explica la situación actual.    

Quienes vivíamos en la capital por esos años fuimos testigos de algo inusual. La llamada Oficina del Historiador ponía carteles donde había una casona colonial semidestruida. Explicaba así la historia y la obra en proceso de restauración. Al mismo tiempo, una decena de restaurantes, reservados entonces para extranjeros que pagaban en moneda convertible, ofrecían menús desaparecidos de la dieta del cubano común. Indignaba aquello.

Algunos habaneros empezaron a tolerarlo: al lado de los espacios de apartheid, Leal creaba obras sociales y hacia habitable una porción de La Habana Vieja que, como si hubiera tenido encima una pátina de mugre, comenzaba a lucir su antiguo donaire.

Otra concesión de mercado arracada al Máximo Líder fue la propaganda. Eusebio y los asesores —escogidos entre jóvenes de muy alta calificación profesional y humana— tuvieron su propia estación de radio —excelente, por cierto—, y un programa de televisión donde el narrador Leal, sutil como el que más, contaba la historia de una calle, una farmacia, un edificio colonial, y al mismo tiempo anunciaba la pronta recuperación y apertura al público. Andar La Habana ha sido uno de los programas televisivos de mejor factura en los últimos 30 años en medio de la escasez de buen gusto y verdad histórica.

Por último, el director de la Oficina del Historiador introdujo con su discurso místico-grandilocuente un modo diferente de comunicar, un verbo más humano, desideologizado, conciliador. Nadie antes de Eusebio se atrevió a hablar en la televisión de santos e iglesias, de antiguos restaurantes y bares norteamericanos desaparecidos, de fastuosas residencias pertenecientes a familias de exiliados cubanos.

Se puede acusar al "piadoso" de oportunista. Del mismo modo que el extinto líder sabía aprovecharse, para su reputación, de alguien que dijera curar la retinosis pigmentaria. Una relación simbiótica: ambos se necesitaban. Al final, parece decirnos el historiador, queda la obra. Y como buen cristiano que presume ser, sugiere que por esa obra deberá ser juzgado y salvado para la eternidad.

Eusebio más que todo, y La Habana restaurada es testigo, demuestran el absoluto fracaso del sistema comunista, que en el trópico ha alcanzado tonos de tragicomedia. Toda la estructura del negocio eusebiano descansa en el principio de la Doctrina Social de la Iglesia: tanto control como sea indispensable, tanta actividad económica privada como sea necesaria. Solo así es posible ofrecer una maternidad decente, una escuela funcional, un hogar de ancianos sin moscas ni viejitos emaciados.

Dinero es lo que lamenta Eusebio no haber tenido suficiente para ampliar las obras de restauración a otros lugares de la capital cubana. El historiador deja que nos interroguemos con honestidad: sin ese feudo privado-comunal que fue la Oficina del Historiador, oasis capitalista y solidario en medio de la ciudad, ¿hubiera sido posible la recuperación del patrimonio colonial y republicano de La Habana?

Quienes nacimos, crecimos y vivimos en La Habana quizás tengamos una enorme contradicción entre admirar al hombre que nos descubrió un mundo desconocido al cual pertenecíamos por derecho natural, y el otro individuo que, para lograrlo, hizo concesiones a quienes por sus actitudes, parecían odiar nuestra ciudad hasta entregarla hoy día a quienes no la podrán querer jamás.

Para muchos que hoy peinamos canas, Eusebio Leal fue quien nos hizo comprender los versos del poeta Lezama Lima cuando escribió que nacer en La Habana era una fiesta innombrable. La capital cumplirá cinco siglos de fundada el próximo año. Al estar en pie todavía le dice a los hombres, a los tiranos que se abrazan como hermanos, a quienes la quieren y a quienes han hecho todo lo posible por destruirla, por obra u omisión, que todavía está ahí, como la Puerta de Alcalá de la canción, viendo pasar el tiempo.            

17 comentarios

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Yo trabaje para el por 10 años y la verdad es que trabajar para el en los 90 signifcaba que uno no tenia que ir a las marchas del pueblo combatiente, uno no tenia que ser del PCC para tener una carrera, y a los colegas a los cuales les caian viajes al extranjero siempre se les daba la oportunidad de viajar, aunque hubo excepciones, como cuando empezo la historia de Elian Gonzalez y los viajes a los EEUU se pararon. La Escuela Taller que fundó en 1991 o 1992 fue una salvavidas, no solo para la Habana Vieja, sino para muchisimos muchachos que estaban por ahi sin trabajo en medio de la crisis aquella en la que no habia ni comida ni nada. Que el tipo era corrupto es un hecho, pero que hizo mas el solo que todos los recomunistoides HPs que han gobernado la isla desde 1959, de eso no les quede ninguna duda. Para demostrarlo esta la Habana Vieja. Lo que se salve sera el resultado de su trabajo, pero tambien del trabajo de los miles de hombres y mujeres que han trabajado para la Oficina desde que el asumio su liderazgo. Uno no puede encegarse con el odio a los Castro y al comunismo. 

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Gracias Eusebio.Al estilo Schindler salvando las distancias y el 'material de trabajo'. El aleman era yunta fuerte de los SS y lo fue hasta que se cayo aquello, y salvo unos cuantos, hoy nadie se acuerda de su amistad con los verdugos sino de los que salvo.otro tanto para Leal y la Habana Vieja, sin él se hubiera perdido una gran parte del patrimonio de nuestro pais. Que guataqueó y guataquea? es cierto, pero uso ese guataqueo para crear y no para destruir como tantos otros. Gracias Eusebio

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Eusebio Leal siempre fue un gran oportunista que aprovecho la ocasion para desarrollar su carrera bajo el auslicio del cenicero en jefe y tambien para apropiarse de cuanto objeto de arte, oro, plata y dolares pudo. Recuerden el era el administrador en jefe y duenno de los inventarios como alguno bien dijo aqui. Sintiendose poderoso no dudo en colocar a sus hijos en el extranjero tambien relacionandolos con la venta de objetos coleccionables saqueados por su oficina. Otro golpe maestro fue practicamente exigir abrir una sede universitaria anexa a su oficina que le daria un aire academico, ademas de haber logrado se le otorgara el doctorado por la universidad de la habana. Siempre lacayo de los castros, manipulador y aprovechado ha sacado el mayor partido posible de su posicion. Esto para mi opaca totalmente su labor de restauracion parcial de la habana, una gran ciudad, convertida ahora en un gran basurero cuya vitrina para los recorridos de visitantes extranjeros es la pequena parcela de la habana vieja.

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Además sumaria mas, ahora todo el sistema que creo leal esta en manos de los corruptos mas grandes, los militares que además son incultos y brutos, de historia no saben nada y con relacion a la corrupción de leal pienso que puede haber sido una maniobra para eliminarlo recuerden que estos HP son unos grandes conspiradores, y aun en vida el destructor numero uno y todavía en el poder fue perdiendo valor el programa andar la habana ya que el léxico y los temas que se trataban le daban una imagen muy positiva a leal y eso no lo podía permitir el líder solo el podía hablar, brillar y revolcarse en su ego de tirano autosuficiente, leal hablaba mas bonito y le quitaba publico, simplemente había que quitarle importancia y que se apagara, la lucha de leal con los molinos del cervantes tropical fue y sigue siendo muy dura soy

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Yo trabajé en Cuba en la Dirección de patrimonio cultural del Ministerio de Cultura. Ese departamento era dirigido por Marta Arjona. Había para los museos un sistema de inventario de colecciones, con un modelo que se debía llenar para el control de cada objeto. La dirección de patrimonio enviaba una inspección a los museos para controlar si el trabajo se realizaba correctamente. Cuando fuimos al museo de la ciudad, nos recibió Eusebio Leal que nos puso "nuevos". Nos dijo que no permitiría que nadie inspeccionara su trabajo de inventarios, que el Ministerio de Cultura había dejado saquear la casa de Lezama Lima y que no teníamos derecho de inspeccionar su trabajo. Después de mucho dialogar con él, nos permitió mostrarnos el trabajo que hacían. Siempre estuvo con nuestro equipo y no nos dejaba dialogar con los que hacían el trabajo. Fue siempre él quien se expresó y respondió a nuestras preguntas. Recuerdo que en las colecciones del museo había uniformes de las M.T.T. (milicias de tropas territoriales) usados por Eusebio Leal. Yo, que presidìa esa comisión le respondí que no tenía conocimiento de lo que él decía, y que precisamente, si él quería mostrar que preservaba el patrimonio y las colecciones, nos mostrara su trabajo. Por poco tenemos que llamar a una ambulancia. Se puso rojo y parecía que le iba a dar un infarto. 

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ano 19:59 y que no es ruina y desastre en cuba con los estos comunistas, todo menos la zona donde ellos residen, hubo corrupcion y donde no la hay en cuba, injusticias y donde no las hay, pero a diferencia del resto de cuba, en la habana vieja por lo  menos se hizo algo que se ve, en el resto de toda cuba no se ve nada solo los hoteles el resto es un paraje desastroso, miserable y deprimente, que leal tuvo que ser arrastrado, baboso y hasta repugnante en algunas ocasiones es cierto, pero para mi eso es simbolo de inteligencia si no actuaba asi no hubiera logrado nada ni le hubieran permitido hacer nada, para ser alguien en cuba hay que darles loas al lider y reirle sus pujos, eso lo aprendio rapido leal y le saco muy buen provecho. Al final la historia dejara dos nombre leal el hombre que creo algo, los castros los destructores de un pais un pueblo y una patria, yo me quedo con leal si tuviera que escoger

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Y  vedaderamente quien dice que se ha restaurado el patrimonio colonial de la Habana ?  La pregunta correcta sería; ¿ Porqué se llegó a ese alto grado de depauperación de la ciudad de la Habana? Esta querida ciudad no solo es la habana vieja,si no también centro Habana ,el Vedado, marianao, Playa,etc y todo o casi todo está en ruinas.

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Varias veces fue auditada la Oficina del historiador. Los resultados eran - invariablemente - malos por corrupción. Pero todo quedaba en la nada. Recordemos que varias ONG's hacían enormes aportes de dinero.

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Como veo que nadie comenta sobre las expropiaciones forzosa a varias familias y su traslado a barrios periféricos para que se convirtiera de la noche a la mañana la ruina en palacete, tampoco veo nada acerca del asedio a muchas de esas familias primero negándole servicios como agua potable, electricidad, gas hasta impidiéndoles parchar su ruina todo esto para obligar a abandonar e inmediatamente invertir en el inmueble sin indemnizar o en el mejor de los caso cambiando palacete en ruina pero palacete por apartamento prefabricado.

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Este raton coloraó, medio buga arreglaba una cosa y rompia cuatro