Miércoles, 20 de Noviembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
POLÍTICA

En plena crisis Rosario Murillo anuncia un convenio cultural entre Managua y La Habana

Rosario Murillo. (EFE)

Los gobiernos de Nicaragua y Cuba "fortalecerán las capacidades de sus artistas y de sus trabajadores de la cultura", con la firma de un convenio cultural de cooperación, según informó este jueves la vicepresidenta nicaragüense Rosario Murillo.

La también primera dama dijo que ese acuerdo será suscrito con la viceministra primera de Cultura de Cuba, María Elena Salgado Cabrera, quien se encuentra desde el pasado miércoles en ese país centroamericano, precisó un reporte de EFE.

"Vino a firmar un convenio cultural de cooperación entre el Ministerio de Cultura de Cuba y el Instituto Nicaragüense de Cultura", indicó Murillo.

En el marco de su visita por Nicaragua, la funcionaria cubana visitará algunos puntos culturales de los municipios de Managua, Masaya, Catarina, Niquinohomo y Granada, todos en el Pacífico, de acuerdo con la información.

Los gobiernos de Nicaragua y Cuba mantienen relaciones estrechas a nivel político, desde el regreso del presidente Daniel Ortega al poder en 2007.

A principios de esta misma semana la Asamblea Nacional nicaragüense autorizó la entrada a militares de Cuba y otros países tras un pedido de "urgencia" de Ortega y que presentó como "ejercicios humanitarios, de adiestramiento, e intercambio de experiencias".

Aunque la entrada de tropas extranjeras a territorio nicaragüense es aprobada cada seis meses por la Asamblea, independientemente del contexto político, esto causa controversia desde el estallido social del 18 de abril pasado.

La crisis sociopolítica que vive Nicaragua ha dejado entre 552 y 558 "presos políticos" tras manifestaciones contra Ortega, además de 325 a 528 muertos, según organismos humanitarios.

El Gobierno reconoce 273 reos, que presenta como "terroristas", "golpistas" y "delincuentes comunes", así como 199 víctimas.

Críticos de los regímenes de Cuba y Nicaragua han acusado a La Habana de exportar los métodos represivos con los que Managua ha confrontado a los manifestantes y con los que ha manejado la situación en general.