Sábado, 19 de Octubre de 2019
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Historia

Merecido homenaje a todos los mártires del 27 de noviembre

Inscripciones en el lugar donde cayeron los mártires abakúas en 1871. (DDC)

Cada 27 de noviembre, La Habana recuerda el fusilamiento en 1871 de ocho estudiantes de Medicina a manos del cuerpo de voluntarios españoles. Los medios oficiales de comunicación publican reseñas de aquellos hechos, y estudiantes universitarios, principalmente de Ciencias Médicas, caminan hasta el Mausoleo de los Estudiantes de Medicina ubicado al final de Prado, en La Punta, para depositar ofrendas florales en honor de aquellos mártires. Pero no fueron solo ocho los mártires del 27 de noviembre de 1871, sino 13. Los otros fueron cinco negros miembros de uno de los juegos de la potencia abakuá Bakokó Efó que intentaron rescatar a los estudiantes y fueron ultimados por los voluntarios.

Estos cinco negros ñáñigos también son honrados en esta fecha, desde hace 12 años. No existe convocatoria oficial, la divulgación de los hechos en los medios oficiales ha sido escuálida o nula, a través de los años. Sin embargo, la tradición se ha mantenido, y este último martes 27 de noviembre, pese a la amenaza de lluvia, no fue la excepción.

El homenaje a estos héroes anónimos tuvo lugar en la intersección de las calles Chacón y Morro, en La Habana Vieja, sitio donde cayeron los abakuá. El acto fue conducido por el doctor Orlando Gutiérrez Boza, presidente del Consejo Supremo de la Asociación Abakuá de Cuba. El Consejo forma parte del grupo Anamuto, integrado también por la Cofradía de la Negritud, el Grupo Chekendeke y el Taller Alfredo López, que cada año organizan este homenaje.

Como en otras ocasiones, Gutiérrez Boza reconoció a la Cátedra de Pensamiento Crítico y Culturas Emergentes Haydeé Santamaría, que en 2006 tuvo la iniciativa de sacar estos hechos del olvido y rendir el merecido tributo a los cinco ñáñigos.

Hace 12 años, dicha cátedra y miembros del Grupo Chekendeke erigieron un pequeño monumento, en esa esquina, muy cercana al Memorial Granma. En aquel entonces, el monumento consistió en un grafiti con una frase de Rubén Martínez Villena —"Para limpiar la costra tenaz del coloniaje"— y otro con una frase en el lenguaje de los ñáñigos, que algunas personas traducen como "Todos somos hijos de una misma madre".

A esto se sumaban los emblemas de dos juegos abakuá; a uno de ellos pertenecía uno de los estudiantes de Medicina, y al otro los negros ñáñigos que intentaron el rescate. Posteriormente, el artista plástico Wilay Méndez realizó las dos piezas en metal que recrean símbolos de estos juegos. En la actualidad, ambas piezas han perdido fragmentos. También con el tiempo se colocó una tarja conmemorativa.

El antropólogo y jurista Dmitri Prieto Samsonov, miembro fundador de la Cátedra Haydeé Santamaría, con quien tuve oportunidad de conversar sobre aquella fecha del año 2006 cuenta que se hizo conscientemente sin solicitar licencia, porque se creía en la legitimidad del acto dentro de la revolución.

"Fue concebido como una acción descolonizadora. Quisimos eliminar la clara asimetría que existe entre —por un lado— las justas menciones y homenajes a nuestros ocho primeros mártires estudiantiles, asesinados ese día y presentes por siempre en la historia que enseñan las escuelas y publican los medios, y —por otro lado— la casi total e injustificada ausencia, en esas mismas historias, de cualquier mención u homenaje a los héroes negros que intentaron salvar a esos muchachos. Es una situación de colonialidad, algo que no sucede solo en Cuba", afirma.

Durante el acto de este año se leyó un fragmento del discurso pronunciado por Ernesto Guevara el 27 de noviembre de 1961, en ocasión del aniversario 90 del fusilamiento de los estudiantes de Medicina, en el que se refería a los cinco negros ñáñigos asesinados cuando intentaban rescatarlos. Dieciocho años antes, en 1943, el entonces Historiador de La Habana, Emilio Roig Leuchsering, solicitó al Ministerio de Obras Públicas, la construcción de un monumento a los cinco abakuá junto al de los estudiantes de Medicina.

Aunque, como afirma el antropólogo Prieto Samsonov, no se trata de un homenaje a los abakuá, sino de un homenaje a la fraternidad dentro de esta acción descolonizadora, quienes asistimos a este acto estamos acostumbrados a escuchar los cantos abakuá y ver bailar el íreme. Sin embargo, desde el 27 de noviembre de 2012, estos cantos y bailes no acompañan la procesión hasta el Mausoleo de los Estudiantes de Medicina, y solo son permitidos en la esquina de Morro y Tacón.

Quienes hemos asistido antes a este homenaje, notamos que esta vez la concurrencia fue menos nutrida que la de otros años. De todas formas, nos alegra constatar que a 12 años de aquella iniciativa de activistas, artistas e intelectuales, estos cinco mártires del 27 de noviembre continúan recibiendo el homenaje que merecen.

3 comentarios

Imagen de Pamela Landy

Y cierro el tema, estimado(-a) Nic. Si se dirige Ud. al propio mentiriódico "Granma" de este mismo día, treinta de noviembre de dos mil dieciocho, citando a un artículo original de Pedro de La Hoz, que data del 25 de noviembre de 2016, se sorprenderá con lo que allí se publica. Pase, vea y extraiga sus conclusiones: http://www.granma.cu/cuba/2016-11-25/el-27-de-noviembre-y-el-sentido-de-...

Imagen de Pamela Landy

Estimado(-a) Nic, le doy la razón solo teniendo en cuenta que "Granma" es un mentiriódico. Cito: "LOS MÁRTIRES ABAKUÁLa tradición oral afirma que junto a los 8 estudiantes de Medicina, aquel día, también habían muerto 5 negros, pertenecientes a una potencia abakuá, que habían decidido rescatarlos. "La cultura abakuá no permite la mentira y de generación en generación ha mantenido que esos 5 negros se inmolaron aquel 27 de noviembre. Uno de ellos era hermano de leche de Alonso Alvarez. Quizás ese motivo lo indujo a la inmolación y arrastrar tras de sí a sus compañeros". Nuestro interlocutor cita a Ramón López de Ayala, capitán de voluntarios que mandó el cuadro de ejecución de los estudiantes, quien escribió a su hermano, que se encontraba en el Ministerio de Ultramar, "que unos negros dispararon sus armas de fuego contra un grupo de voluntarios de artillería, a cuyo teniente mataron. Los atacados arremetieron inmediatamente contra los negros y en aquel punto fueron despedazados los 5 autores de la agresión". En esta fecha del 27 de noviembre están unidos en la historia los 8 universitarios blancos y los 5 negros que se inmolaron por defenderlos." Fin de la cita. Fuente: Granma Diario, 27 de noviembre de 2001, Título: 27 de noviembre de 1871: Culpables de cubanía. Localizable en: http://www.latinamericanstudies.org/1868/culpables.htm

Imagen de Nic

Eran cinco negros esclavos que supuestamente salieron en defensa de los ocho estudiantes de Medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871. Cinco abakuás que se batieron heroicamente y dieron su vida por tratar en vano de impedir el crimen contra aquellos jóvenes inocentes que en todo caso solo habrían cometido una travesura. Una historia conmovedora, sin duda, pero con toda probabilidad una superchería sin anclaje ni andadura. Un hoax de internet, un bulo, vaya, un tupe que no llega siquiera a la categoría de leyenda urbana. Los que han escrito sobre el asunto no aportan documentos de la época que avalen el hecho histórico. Faltan además los nombres de los abakuás y otros datos puntuales que le den visos de verosimilitud al relato. Sorry, pero no me trago el patakín.