Domingo, 22 de Septiembre de 2019
Última actualización: 18:50 CEST
Transporte

¿Quién 'tranca' el transporte en Cuba?

Cola para subir a una guagua en La Habana. (DDC)

"Ahora los habaneros se dieron cuenta que al Gobierno no le importó nada mejorar el transporte, sino tapar la huelga propuesta por El Trancón", expresó Manuel Leandro, un buquenque en La Palma, ante medio centenar de personas que llevaban casi una hora esperando las rutas P-6 y P-8 hacia el Reparto Eléctrico.

Los nuevos vehículos que el gobierno de la provincia habría asignado a paraderos y cooperativas de transporte para reforzar la transportación urbana en la capital "desaparecieron por arte de magia", añadió Manuel Leandro.

El Trancón fue presuntamente convocado por transportistas privados, a través de un llamado que circuló durante semanas en las redes sociales. El documento anunciaba que desde el 7 de diciembre y durante diez días, no saldrían a trabajar boteros, choferes de cooperativas y de guaguas estatales y otros conductores.

El 6 de diciembre, las autoridades pusieron a circular decenas de ómnibus y microbuses para desactivar El Trancón. Algunos habaneros creyeron que sería con carácter permanente, para paliar la grave crisis del transporte urbano.

"Pero fue otro engaño más al pueblo. A los tres o cuatro días todas esas guaguas se esfumaron del mismo modo que aparecieron", se quejó María Esther Alonso, trabajadora de una óptica en Arroyo Naranjo.

"No creí que aquella exhibición de guaguas fuese por el tema de la huelga, que para mí era solo un chisme más, sino para realmente mejorarnos la vida por lo menos con el desplazamiento hacia el trabajo. Queremos creer en el Gobierno, pero si solo toman medidas para tapar la letra de una huelga, no pueden pretender nuestro apoyo", lamentó Alonso, que aseguró llevar hora y media a la espera de un P-10 para retornar a su casa, en la barriada de Romerillo.

Recolectora de un paradero estatal, Sonia también creyó que la asignación de vehículos y combustible, que también incluyó a las piqueras de las cooperativas de transporte, era una medida permanente para mejorar la frecuencia de las rutas.

"En ningún paradero informaron nada sobre ninguna huelga. Solo dijeron en las reuniones que contaban con el apoyo de los trabajadores para el cuidado de los nuevos carros y para el cumplimiento de la jornada laboral y la lucha contra la corrupción. La misma cháchara de siempre. Cuando retiraron los ómnibus nuevos, a los cuatro o cinco días, fue que me enteré de la huelga", dijo Sonia.

La crisis de la transportación en La Habana se ha agravado por el hostigamiento y el conjunto de prohibiciones implementadas por el Gobierno contra los transportistas privados.

La Resolución 175/2018 del Ministerio de Transporte (MITRANS), establece cancelar la licencia operativa a aquellos transportistas privados que no acaten la tarifa fijada por el Estado, que cancelen el contrato con el operador, que empleen indebidamente el combustible asignado, que operen en una ruta no autorizada, o que reduzcan el recorrido impuesto.

Como respuesta a estas restricciones, decenas de transportistas privados habrían entregado sus licencias, lo que se tradujo en notables afectaciones en el panorama de la transportación urbana, con grandes perjuicios a la población.

"Peor que antes: los boteros tienen nuevas estrategias"

Aunque El Trancón no llegó a concretarse en los términos que el comunicado fijó, no pocos transportistas privados habrían adoptado estrategias con el objetivo de agudizar la crisis y llamar la atención del Gobierno para que escuche las demandas de este sector.

"Para no ser sorprendidos por los inspectores, los boteros te paran pero entonces te dicen que no van para los lugares que tú pides, aunque vayan en línea recta", explicó Fabiana de la Caridad Chamizo, cajera de una Empresa de Correos en la barriada de Jacomino.

"Si los sorprende un inspector, como vi una vez, le dicen que lo llamaron urgente de la casa a recoger un familiar que necesitaba ser traslado a un hospital. Al final, la población es la perjudicada. En definitiva, quien tiene que resolver el problema y velar por el pueblo es el Estado", opinó Chamizo.

Todos los habaneros entrevistados durante las dos últimas semanas coincidieron en que el incremento de la crisis del transporte es consecuencia, fundamentalmente, de las restricciones asfixiantes impuestas por el Gobierno a los transportistas. Una crisis que venía agravándose desde principios de 2018.

"El Gobierno nos abandonó una vez más en las paradas", afirmó Damaris Galarraga, joven recién graduada en Diseño Industrial y residente del consejo popular Calvario.

"Exhibieron todas esas guaguas nuevas y todos creíamos que finalmente llegaríamos temprano al trabajo o ahorraríamos el dinero del salario que estamos obligados a gastar en taxis, pero cuando se esfumó el runrún de la huelga todo volvió a su posición inicial: dos horas en una parada", cuestionó Galarraga.

Entre las exigencias del documento atribuido a los transportistas estaban libertad de movimiento hacia todo el territorio nacional, incluyendo lugares turísticos como Viñales, Varadero y Trinidad, eliminar la cantidad de combustible mínima a pagar, aumentar los salarios a los choferes estatales, garantizar un mercado mayorista y permitir sindicatos independientes.

"Ahora es peor que antes, porque los boteros que no entregaron las licencias tienen nuevas estrategias y no hay manera de refutarlas aunque sepas que están infringiendo lo establecido", reconoció un funcionario de la Dirección Provincial de Transporte.

"Es cierto que se neutralizó la famosa huelga, pero el Estado tampoco tuvo una respuesta permanente, sino un parche para una semana. Hay que reconocer que el sol no se tapa con una medida momentánea y, en mi criterio, el Estado tiene que negociar con beneficios reales para los boteros", concluyó el funcionario.