Viernes, 20 de Septiembre de 2019
Última actualización: 18:50 CEST
Economía

El desabastecimiento agita el fantasma del 'Período Especial' en Cuba

Cola para comprar pollo racionado en Jaimanitas, La Habana. (F. CORREA)

Por fin llegó el pollo de la libreta de racionamiento al municipio Playa, tan esperado por la mesa cubana en este tortuoso y largo enero, debido a la creciente escasez de productos alimenticios.

"La cuota de pollo a la población a través de la libreta es de una libra por persona, que se va en un día", dice Berta Livia, ama de casa, en la carnicería El Porvenir, del reparto Náutico. "Por esa razón, el olor a pollo lo sentirás hoy en todos los barrios del municipio".

En Flores, barrio costero en el que está ubicado uno de los grandes mercados en divisa del territorio, este mes "solo ofertaron cajas de 20 libras de pollo a 32CUC", dice un cliente en la cola.

"Ese es el salario que recibo como estomatólogo, no lo puedo gastar solo en pollo", añade. "También escasearon la carne de puerco, el pan, el aceite y el pescado, y lo que aparece en las tiendas y agromercados es imposible para mi bolsillo".

Esta semana se produjeron en varios puntos de la capital largas colas porque el Gobierno puso a la venta huevos, pero ya se acabaron.

Freddy, quien trabaja como normador en la empresa del vidrio, cree que en Cuba la gente vive miserablemente, pero apoya al Gobierno.

"Creo que nunca sucederá como en Libia o en Venezuela. Los cubanos nos hemos ganado el apelativo de carneros, aunque a mí me gusta más llamarnos conejos, son animales más dóciles y manejables".

Guillermo Padilla, fotógrafo y católico, camina por una calle de Jaimanitas con la ración que el Estado le asigna al mes: un muslo congelado de pollo. Ahora va a la panadería a comprar su pan. "Ojalá esté bien horneado", dice.

"Yo llamaría a esto miseria alimentaria porque, si das una vuelta por el pueblo, encuentras alimentos, como carne de puerco, en el único puesto que existe, particular, pero a un precio imposible, y en el Mercomar sacaron sardinas y claria, muy caras también", comenta.

"En el agro hay berenjenas, malangas y sazones caseros, todo elevado para el salario que paga el Gobierno. Entonces, la gente juega a la cocinita: compra una librita de malanga, algo de condimento, el pollo de la libreta, hace una sopa y con eso pasa el momento. Mañana será otro día".

Ana Lidia tiene una familia numerosa y dos ancianos bajo su cuidado, uno de ellos enfermo. "Llegó el pollo, ahora la contienda en mi casa es ver cómo lo cocino", se queja.

Paula, madre de dos hijas, ha estado una hora en la cola para comprar el pollo y ahora tiene que correr a su casa a terminar el almuerzo y seguir buscando provisiones. La vida de muchos cubanos se agota en buscar la comida día a día.

"Hoy hay pollo, mañana ya veremos. La sardina que sacaron en el Mercomar cuesta 18 pesos la libra y dicen que hay tremenda cola, igual que para el pan. Ahora mi tarea es dejar el pollo en la cazuela y meterme dos colas más. Si alcanzo sardinas, será un triunfo para mañana, del pan no sé qué te diga, ayer tampoco alcancé".

La escasez de alimentos es también un grave problema para los dueños de pequeñas cafeterías y restaurantes privados.

"Todo se ha puesto malo para el negocio, estoy a punto de cerrar y dejaré sin empleo a mis 12 trabajadores", se lamenta el dueño de un negocio que vende solamente panes y dulces.  

Casi todo el mes de diciembre y buena parte de enero, los Mercados Artesanales Industriales (MAI) de ventas liberadas y las carnicerías del sistema de racionamiento no han vendido huevos en la mayoría de los municipios de la cuidad.

La escasez ha provocado un alza de los precios en la bolsa negra.

Los huevos desaparecidos de los establecimientos estatales, donde el cartón de 20 unidades cuesta 27 pesos cubanos, se vendía en el mercado negro en enero a 75 pesos.

"Vamos directico a la época del Período Especial, cuando empezó perdiéndose lo principal y luego termino perdiéndose todo", dice alarmada Paula Leiva, de 66 años, residente de Mantilla.

*Con información de Lissette Valle García.