Jueves, 14 de Noviembre de 2019
Última actualización: 17:42 CET
Emigración

Puerto Obaldía y Capurganá: dos soluciones contrapuestas ante la presión de la emigración irregular

Emigrantes en Puerto Obaldía, Panamá. (DDC)
Emigrantes en Puerto Obaldía, Panamá. (DDC)

Acontecimientos ocurridos en los últimos días en Puerto Obaldía, Panamá, y Capurganá, Colombia, muestran reacciones contrapuestas de pequeñas localidades presionadas por el constante flujo de emigrantes irregulares a través de sus territorios. Mientras en el primer caso los lugareños salieron en defensa de los extranjeros víctimas de abusos de las autoridades, en el segundo han decidido cerrarles el paso.

Como informó DIARIO DE CUBA, los habitantes de Puerto Obaldía rescataron el pasado 10 de marzo a cerca de 280 emigrantes —incluidos niños, adultos mayores y mujeres embarazadas— a los que el Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) mantenía retenidos en medio de la selva sin comida y sin permitirles continuar. Entre ellos había unos 60 cubanos.

La situación en que se encontraban los extranjeros enfadó a los lugareños —testigos de abusos anteriores—, que tomaron machetes, palos, salieron al rescate de los emigrantes y se los llevaron al pueblo, los acogieron en sus casas, y les bridaron alimento y apoyo. Luego, exigieron al SENAFRONT una reunión en el salón comunal de la localidad para dar una solución humanitaria al drama.

"¿Por qué les lanzan gas pimenta? Son seres humanos. Ustedes le lazaron gases a unos 17 emigrantes y después no los dejaron ingresar al hospital a lavarse el rostro", reclamó durante la reunión una mujer a los miembros del SENAFRONT, según un vídeo enviado a DIARIO DE CUBA por un habitante de la localidad que pidió mantenerse en el anonimato.

En otra parte del vídeo se escucha a un cubano criticar a un guardia que les había dicho "los habitantes del pueblo no los quieren". También se escucha a una vecina apoyar al emigrante: "ustedes no son el pueblo, el pueblo somos nosotros y por eso fuimos por ellos. Son seres humanos y merecen respeto".

"Nosotros estábamos decididos a apoyar a los emigrantes. De ser necesario, los íbamos a dividir en grupos de 40 y a servirles de guías para llevarlos hasta el Darién", dijo a DIARIO DE CUBA un habitante de Puerto Obaldía.

Pero los uniformados advirtieron "que quienes se prestarán para eso serían detenidos y acusados de tráfico de emigrantes", añadió.

Después de dos horas de discusiones, el SENAFRONT accedió a permitir a los extranjeros continuar su camino y se creó un puente aéreo entre Puerto Obaldía y Metetí, Panamá.

Entre el lunes y el martes de esta semana salieron varios vuelos chárter. El costo de este viaje normalmente es de 105 dólares, pero a los migrantes les ha costado 200 dólares, debido a que los aviones deben regresar vacíos a Puerto Obaldía, indicó la fuente.

Ya en Metetí, Migración Panamá hizo los respectivos tramites de control. Quienes no tenían requerimientos de la Interpol ni antecedentes de delitos en suelo panameño fueron llevados en guaguas hasta localidad de Chiriquí, en la frontera con Costa Rica.

La mayoría de los extranjeros llegaron sin dinero a Puerto Obaldía. Algunos recibieron giros de sus familiares en el exterior para poder pagar los vuelos, pero no todos contaron con esa ayuda.

"Llegué acá con 800 dólares y me los quitó un guardia de Panamá en la selva. No tengo quien me ayude", relató un cubano que pidió que no se revelara su nombre. Dijo que junto a otros extranjeros se internaría en la selva sin guía. "Llevamos unas cuantas latas, galletas de soda, panela y agua que nos donó la gente. Vamos para adelante con la protección de nuestros santos. Virar para Cuba, nunca".

Habitantes de Capurganá niegan el ingreso a emigrantes irregulares

En contraste con lo ocurrido en Puerto Obaldía, habitantes de la localidad colombiana de Capurganá anunciaron que impedirán el ingreso de emigrantes irregulares.

"Hoy la población tiene miedo de brindarle un servicio de hospedaje, alimentación o simplemente darle una información por temor a ser detenidos por este hecho, además la salubridad y la imagen de este sitio turístico han sido afectadas", publicó el canal AcandiTV.

El conductor de una lancha que cubre la ruta hacia Panamá confirmó que líderes del caserío dijeron que, a partir de martes 12 de marzo, no se permitiría el ingreso de emigrantes a la localidad.

Fabricio Marín, administrador del Muelle Turístico de Turbo, declaró que entre el 21 de febrero y el 9 de marzo de marzo de 2019 por ese punto salieron rumbo a la frontera con Panamá un total de 2.453 migrantes de diferentes nacionalidades. De ellos, unos 140 eran cubanos.

Preguntado sobre la determinación de la comunidad de Capurganá de no dejar ingresar a más emigrantes, Marín dijo que, al parecer, "el rumor llegó a los emigrantes desde antes de que llegaran a Turbo, porqué desde el pasado domingo 10 de marzo no se ha acercado ninguno a comprar un boleto para Capurganá".

En declaraciones a la prensa, Lilian Córdoba, alcaldesa de Acandí, municipio al que pertenece Capurganá, dijo que comparte la decisión de los pobladores del caserío. Además, pidió una reunión con la Presidencia de la Republica, la Cancillería, la Defensoría del Pueblo y Migración Colombia, para crear una ruta de atención a los emigrantes en la cual cada entidad del Estado cumpla con su obligación.

La decisión de no permitir la entrada a Capurganá de emigrantes en tránsito no parece haber incidido en el paso por la frontera, pues el flujo hacia Puerto Obaldía ha continuado.

Prohibir el paso o perseguir a los emigrantes irregulares suele incentivar el tráfico ilegal de personas y lleva a estas personas a poner sus vidas en manos de los llamados "coyotes".