Martes, 10 de Diciembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
Béisbol

'En Cuba si estás bien todo es una fiesta, pero cuando estás mal te tiran a la basura'

Deinys Suárez. (SMNEWSNET)

La primera vez que lo vi lanzar fue durante un Panamericano juvenil, en tierras camagüeyanas y en los primeros años del nuevo siglo. Salió como un toro del bullpen y aseguró el éxito de la selección nacional contra el elenco de Estados Unidos. La elegancia de sus movimientos y su potente recta presagiaban un futuro promisorio para este muchacho nacido en la capital del país. Nadie se equivocó.

Deinys Suárez tocó el techo del béisbol cubano. Siete series nacionales, tres campeonatos ganados y un segundo lugar con los míticos Industriales, y su presencia vistiendo los colores del equipo Cuba en varios eventos internacionales, entre ellos el primer Clásico Mundial, así lo demuestran.

Perseguido por una lesión en el codo desde sus primeros años en la lomita, siempre supo imponer su clase luchando contra las adversidades.

"Empecé a tener problemas en mi codo a partir de mi primer año como juvenil, con 17 años. Luego me recuperé y no volví a tener ese problema hasta algunos años después, en la serie provincial, en La Habana, luego de haber terminado el play off contra Santiago de Cuba, aunque recuerdo que una vez me salió una bursitis en el hombro después de hacer 132 lanzamientos en nueve entradas contra el equipo de Sancti Spíritus", comenta a DIARIO DE CUBA.

Las lesiones en los brazos de los jóvenes prospectos en Cuba ocurren con mucha frecuencia. Las causas son muchas.

"En Cuba no es como en otros países. Después de una serie nacional tienes que jugar una serie provincial y nunca hay descanso, y el que está en la selección nacional menos", explica Suárez.

"El problema no está en la calidad de los entrenadores, es la fatiga. Ahora mismo esos peloteros que juegan en Japón o en Canadá no tienen nunca un descanso y eso es muy necesario", continúa.

Deinys habla de la innegable calidad de técnicos como Julio Romero, José Elósegui, Javier Gálvez o Román Suárez, pero al mismo tiempo hace críticas:

"El problema es que en Cuba si estás bien todo es una fiesta, pero cuando estás mal te tiran a la basura. De mi generación hay varios que sufrieron lesiones muy jóvenes, con menos de 24 años, y no lazaron más, como Ifreidy Coss, Valeris García, Luis Borroto, Manuel Vega, entre otros. Entonces, ¿de quién es la culpa?".

El 13 de marzo de 2009, el mismo día que estaba cumpliendo 25 años, Suárez salió del país de forma ilegal en una lancha junto a otros dos peloteros, con una mochila de sueños y el brazo de lanzar en malas condiciones, dejando atrás a su hija pequeña.

"Me fui de Cuba no para llegar a las Grandes Ligas, me fui porque con 25 años ya estaba tirado al abandono. Nadie se preocupó por mi brazo ni por recuperar mi forma deportiva. Vi jugadores estrellas del béisbol cubano sin nada, totalmente olvidados y quería darle un futuro mejor a mi primera hija".

Sin embargo, aunque nunca más pudimos ver a aquel hombre dominante sobre el box, Suárez logró jugar en República Dominicana y ser parte de la franquicia de los Mellizos de Minnesota, desempeñándose en Clase AA y AAA, además de jugar en la liga invernal de Puerto Rico a base de coraje y dedicación.

Aunque en sus tiempos de jugador en Cuba integró el equipo nacional en varias ocasiones, Deinys Suárez nunca fue santo de devoción de la Comisión Nacional de Béisbol. Sus efímeras salidas en el Clásico Mundial y otros eventos como el preolímpico de La Habana, donde le tocaba lanzar por rotación en la final contra el equipo de Estados Unidos y prefirieron darle la bola a Adiel Palma, son una muestra.

"Ellos nunca me quisieron a pesar de estar cuatro años con buenos números. Creo que podía haber estado en las olimpiadas de Atenas. En 2017 me dejaron fuera de todo. A lo mejor mi forma de ser no gustaba, no sé. Muchas veces me mandaron para el equipo B", dice Suárez.

"El béisbol cubano claro que puede mejorar, pero cambiando todo ese absurdo sistema que tienen. Deben ya dejar que los atletas salgan a jugar donde puedan conseguir trabajo y que ellos mismo escojan quiénes los pueden representar de la mejor manera posible; pero si siguen así, queriendo ser los dueños de todo, irán cada día más para atrás" sentencia.

El ahora plomero Deinys Suárez solo se arrepiente de una sola cosa en su vida: "de no haber salido antes de Cuba".

"El mundial de 2002 en Canadá era el momento en que tenía que haberme quedado, con solo 18 añitos y tirando 95 millas. Allí estuve muy bien y tenía muchas personas detrás de mí para que desertara", asegura.

Deinys puede estar ahora en otras funciones que nada tienen que ver con el béisbol, pero nunca olvida el privilegio de haber vestido el uniforme de sus Industriales.

"Lo máximo para mí es hablar sobre los Industriales, escuchar a la gente hablando de ellos. Yo pasé por ahí y sé muy bien lo que se siente, entregarse al 100% como yo hice", afirma.

"Quiero darle las gracias a todas las personas que me siguieron y que se acuerdan de mi trabajo; les puedo asegurar que Deinys Suárez siempre salió en cada juego a dar lo mejor de sí, a tratar de hacerlo de la mejor forma posible".