Viernes, 24 de Enero de 2020
Última actualización: 16:13 CET
Alimentación

El precio del pescado visto por pescadores cubanos

Cuota de pescado para cuatro personas. (@hombdapie)

"En Cuba la gente se acostumbró a que el Estado le metiera el pescado en la boca", dice Carlitos, un pescador de Jaimanitas. "Ahora protestan porque le subieron el precio".

En este pueblo costero de La Habana, las opiniones están divididas entre quienes creen que el precio del pescado distribuido en estos días a través del sistema de racionamiento es abusivo, y quienes viven del mar, con frecuencia criticados justamente por lo que cobran por su pesca, muchas veces ilegal.

"Lo que está haciendo el Estado es lo que hacía antes el carnicero con el pescado de dieta, que lo vendía por la izquierda a 20 pesos", añade Carlitos. "Ahora el Gobierno lo racionó por núcleos y el dinero ya no lo coge el carnicero".

La venta de jurel racionado a 20 pesos la libra ha desatado la indignación entre los habaneros. El Gobierno ha impuesto además la cuota de un pescado para familias de entre una y tres personas, dos para los núcleos de cuatro a seis integrantes y tres para los de siete personas. Algunas familias se han quejado de que han tenido que pagar por el pescado hasta 130 pesos.

"Si antes el pescado costaba 75 centavos la libra y ahora vino a 20 pesos, el precio aumentó unas 27 veces", calcula Esperanza Ruiz, contadora de un círculo social en Jaimanitas.

"Ayer en la cola había un viejito comprando y, cuando el carnicero le dijo la cuenta, casi se echa a llorar porque no tenía el dinero completo para pagar su pescado. Hicimos una colecta y lo ayudamos. Sabe Dios cómo vive ese viejito con su pobre pensión", relata.

Para una de las familias numerosas de Jaimanitas, conocida como "Los Muchos", con 26 integrantes, la cuenta total del pescado ascendió a 425 pesos y Marta, que fue la encargada de ir comprarlo, decidió que solo se llevaba la ración de ella y de sus cuatro hijos, lo que provocó una discusión con el carnicero, que exigía que cogiera la cuota de la familia completa.

"¡Lo de mis hermanos y mis padres que lo paguen ellos!", dijo Marta. "Este nuevo precio del pescado va a traer división en las familias como nosotros, o 'Los Bocañangas' o 'Los Pejediente', que pasan de las 20 personas. Si no se ponen de acuerdo será una batalla campal".

Chichi coincide con otros pescadores del pueblo: cree que es el momento de defender el oficio.

"La gente lo halla caro y se ha creado una polémica, pero no es fácil salir en un corcho (embarcación rústica), o en un bote al mar y pasar la noche entera esperando, aguijoneado por el frío y los peligros del mar, rezando por que el guardacostas no te coja y te quite el corcho y te multe, para luego sacar la pesca y no podértela comer porque te hace falta el dinero para sobrevivir", dice.

"Ayer cogí tres cojinúas, el pescado que más me gusta, y tuve que venderlas para pagar la luz, comprar medicinas y las cosas del agro. Esa es la realidad del pescador".

Chichi trabajó muchos años de patrón de barcos. Dice que Cuba siempre tuvo pescado, pero después se perdió.

"El pescado estuvo un tiempo por la libreta, luego lo quitaron para dejarlo solamente para dietas médicas. Por pescado daban pollo, pero como el pollo despareció, vino otra vez el pescado, mucho más caro", hace recuento.

Francisco Montano, también pescador y delegado del Poder Popular en Jaimanitas, monitorea la cola del pescado desde el portal de su casa.

"La gente se queja de que el pescado es caro, pero no calibran el esfuerzo que hacemos para traérselos".

Aliuska Cisneros es de Bayate, un pueblo de las montañas guantanameras. Recuerda que comía a veces tilapias o biajacas que sus hermanos cogían en el río, porque "ese lujo de pescado por la libreta" allá no se ve.

"Vine a vivir hace poco a Jaimanitas. Soy costurera, con la máquina de coser mantengo a mi familia. Tal y como he visto los precios de los productos aquí, 20 pesos la libra no me resulta cara porque el pollo está perdido, la carne de cerdo por las nubes, las salchichas también se esfumaron, como las hamburguesas, y el poco picadillo que aparece es de pavo y es una pasta, decidí no comprarlo más. Este pescado por lo menos da para una comida. Además, llegó con los huevos, significa que estamos metidos en la pelea".

1 comentario

Imagen de EL BOBO DE LA YUCA

Muy ingenuo Carlitos cuando dice: "Lo que está haciendo el Estado es lo que hacía antes el carnicero con el pescado de dieta, que lo vendía por la izquierda a 20 pesos. Ahora el Gobierno lo racionó por núcleos y el dinero ya no lo coge el carnicero". Por estar racionado, ahora el carnicero lo venderá por la izquierda a 30 ó 40 pesos. Y, en el mejor de los casos, las personas que no tengan los 20 pesos/libra venderán el derecho a comprarlo. Esa es la regla del mercado, estimado Carlitos.