Jueves, 19 de Septiembre de 2019
Última actualización: 18:50 CEST
Opinion

Un largo y degradante 'Periodo Especial'

Cola en un establecimiento de La Habana. (LENNIER LÓPEZ / TWITTER)

El arroz. El pollo. El aceite. La letanía de la escasez une a tres generaciones de cubanos en la perpetua vigilia de la supervivencia. ¿Hasta cuándo? La posibilidad del pronóstico queda anulada por la costumbre arraigada en una miseria profunda, muda, fundada también en nuestra ligereza, en nuestra desmemoria.

Hay jóvenes que recuerdan la década los 80 como una era próspera. Algunos viejos te hablan de la abundancia de los años 60. ¿Prosperidad? ¿Abundancia? Hanna Arendt observaba que necesitamos el olvido para aliviar la neurosis de la opresión, la recóndita certeza de que nuestra conformidad (por miedo, oportunismo y hasta por idealismo) implica una colaboración.

Así como se olvida para quedarnos sin culpa, también olvidamos para regresar sin culpa. Los frijoles. El jabón. La leche. Hay de todo, aseguraban los viajeros en plena apertura obamista. De todo, repiten con sus dólares en los bancos de Miami los cuentapropistas, a quienes la dictadura ha convertido en un freno de las libertades. Lo dicen los heraldos del cambio-fraude en la misma página del periódico donde aparece una turba de habaneros sin dientes, vestidos como se visten los desamparados de Bangladesh, peleando por un pollo escuálido y mal desplumado, un pescado pasado de fecha, alguna indescifrable masa cárnica o un pomo de detergente que deja en la ropa un olor a naranja agria.

El ilusionismo moral se corresponde con el ilusionismo del objeto. Las cosas se alteran y falsifican con tal de hacerlas parecer lo que antes eran en Cuba y lo que siguen siendo fuera de Cuba. Uno de mis parientes, en Encrucijada, se gana sus pesos dándole aromas alegadamente auténticos a las vituallas de emergencia. ¿Morcilla de claria que huele a chorizo español? ¡Hmmmm! El sabor, aclara el pariente, no puede garantizarse más allá de cierto punto de cocción.

Treinta años antes del "Periodo Especial", una vecina en mi edificio asombraba a grandes y chicos con unos cakes de merengue sin huevo que minutos después de la foto cumpleañera se desplomaban en líquida avalancha. Enorme fama en La Habana Vieja tenía por entonces Terry, un reformador de zapatos capaz de convertir un par de botas cañeras en unas botas de tacón Hollywood con cierre de zipper y punteras de estilete.

Al paso del tiempo, a pesar de sucesivas temporadas de cárcel en castigo a su inventiva, Terry extendió su ingenioso portafolio. Derritiendo un excedente de volátiles ollas de presión búlgaras, fabricó elegantes cafeteras de diseño italiano que sobrepasaron la demanda de la población y los recursos del cuerpo de bomberos. Entre sus mayores aciertos estuvieron la falsificación de las etiquetas de cuero que llevan los jeans marca Lee y unos quinqués de hojalata con su adecuado suministro de contrabandeada luzbrillante.

El ciudadano sin oportunidad de escapar de la penuria a través del robo, el intercambio informal, los favores oficiales o las remesas y paquetes del exilio, queda atrapado entre la picaresca del Estado y la picaresca de los buscavidas. Uno lo obliga a comprar picadillo de soya y el otro le vende bisté de frazada.

Algunos de estos buscavidas se inscriben en la leyenda del barrio. En el umbral de la Ofensiva Revolucionaria de 1968, un fritero apodado Malanga vendía sángüiches de pavo a la puerta de mi secundaria en Tejadillo y San Ignacio. "Ave de altura", decía Malanga celebrando la calidad de los sángüiches tostados a la plancha con jugosas rebanadas de tomate y un picotillo de lechuga y cebolla. Hasta que un día su foto apareció en el periódico, convicto por vender carne de aura tiñosa.

El anónimo y sucinto redactor de la nota tuvo la exquisitez epistemológica de poner el nombre científico de la especie: Cathartes aura. Considerada la masa de tres a cuatro libras por ejemplar y la frecuente cadena de desayuno y almuerzo, por no agregar ocasionales meriendas y comidas, debo haberme despachado una cantidad de tiñosas que excede el número de la bandada para situarse cómodamente en el rango de población. ¿Cathartes aura?, nos preguntamos aún algunos viejos amigos frente a una buena posta.

Hambre y revolución son sinónimos para los cubanos. "Comida de pobre", decía mi abuela cuando nos servía picadillo, arroz, frijoles negros y plátanos maduros. Luego, sería un lujo. Aquello que para ella fue pobreza en el machadato llegaría a ser para mí un privilegio en el castrismo. La carne. ¡Oh, la carne! El café. La sal. A lo largo de 60 años la escasez es la cotidiana espiral de nuestra degradación.

13 comentarios

Imagen de Pedro Benitez

Buen artículo.  "nuestra conformidad (por miedo, oportunismo y hasta por idealismo) implica una colaboración". Y entender esto es necesario para desarrollar las estrategias que funcionan.  

Imagen de Pensadorcubano

 Como siempre Andres describe con aguda certeza, la distorsión moral, real, y de sobrevivencia del pobre pueblo cubano. Ya nada queda después de 60 años de mentiras, inventos, distorsiones macondianas, promesas socialistas, engaños, represión y lavado de cerebro. Después de este fracaso y enredo determinista, histórico y social, Cuba termina en un peor estado de cosas, cercana al caos, y hasta con su identidad arrebatada; para mí, hundida en el mar. ¿Me pregunto qué queda del cubano que hizo de Miami una ciudad de relevancia? ¿Que queda de los valores intrínsecos de esa identidad generacional de cubanos de diáspora regados por el mundo, de su moral de mérito y de trabajo duro? Si, moral generacional a las claras extinta, no por culpa de algún ilusorio imperio o embargo, sino por una incapacidad social propia, de cumplir con el falso sueño prometido, y para terminar en un PEOR fracaso. Para terminar en la desaparición o el intento de toda regla, norma, tradición, estructura social y familiar como sostén del orden y la civilización o humanidad, ilusoria o real. En pocas palabras, la destrucción de un orden lógico y humanístico al menos, que permitía una mejor sobrevivencia, anterior a este caos destructivo. Todo esto no ha sucedido por el inevitable cambio entrópico o no del Universo en constante expansión y movimiento, esto ha ocurrido gracias a la retrógrada naturaleza de las pesadillas socialistas de unos cuantos locos oportunistas. Y todo termina, en que depende de “cómo te fue en la fiesta”, en un borrón y cuenta nueva y aquí ano ha pasado nada…. Cada pueblo merece los males que tiene, o los dictadores que padece, dicen… y creo que es verdad. Me pregunto, ¿cómo realmente ven todo esto, alguno de mis amigos de antaño, los cuales les iba mejor que a mí en la fiesta? Quizás hayan escapado hábil y amoralmente a la miseria, al estilo Silvio y otros, y no padecieron del mismo desgarramiento a que fui sometido; pero me pregunto, si ahora le miran al engaño y al fracaso socialista en la cara. En aquel momento todos estábamos en la misma trampa, en la misma cárcel; pero para a cada uno las consecuencias de la fiesta le empezaban a cambiar. Me pregunto, si podrán ver la verdad desde esta temporal perspectiva, ahora que “escaparon”. Me pregunto si podrán ver, el fiasco del experimento socialista y la suma de toda la pesadilla, su decepción y consecuencias. Espero que gracias a sus ancestros o quien sabe a qué oportunidad o truco en el camino, puedan o hayan podido realmente escapar. Si es que el escape a lo perdido es posible… Quizás algún día, la distancia y el tiempo, les aclare la visión y el juicio; aunque ya, ventajosamente, pertenezcan a otra realidad. Esperemos, que algún aprendamos a salir, de la ilógica tendencia del ser humano de repetir sus errores; esperemos que podamos ser nosotros, los que nos salvemos de nosotros mismos. Esperemos que podamos deshacernos del instinto animal que nos ayudó a sobrevivir en algún momento, pero que ahora podría llevarnos seguir cometiendo o repitiendo fatales errores históricos, socialmente irreparables. Deberíamos, después de la lección aprendida en vez de destruir, buscar nuevas soluciones en lo que ya funciona.

Imagen de El viajero

 "los heraldos del cambio-fraude".  Que reveladora esta la frase.  "cambio-fraude", por ahí viene la cosa.

Imagen de Ana Julia Faya

Lleva razón el autor, en 60 años se ha desarrollado en Cuba una cultura de la miseria, en la que muchas personas nacidas en ese período tienen referentes fallidos, y el "estado de bienestar" es totalmente ilusorio. Pura esquizofrenia social.

Imagen de Lagrange

Camilito el de San Miguel del Padron: ¿Y cuales son tus soluciones, sumiso estomacal? ¿Ponerse de nalgas con la dictadura habanera? Dile a tus amos del MININT que hablar de la tragedia cubana todos los dias no es "retorica", plasta de mierda comunista. Perra rabiosa es la puta de tu jinetera madre.

Imagen de Ignacio Peralta

Camilo J Marcos es uno de los tantos que el sistema de propaganda castrista utiliza para manipular, tergiversar, desvirtuar o atajar si hace falta estados de opinión desfavorables a su régimen y que podrían ser aglutinantes o crear movimientos organizados desestabilizadores. Dentro de Cuba aplican el terror puro y duro de un estado totalitario. Fuera de Cuba, incluido los foros libres de internet que tratan temas cubanos, utilizan a desalmados hijos de put4 como el que se esconde detrás del tal Camilo J Marcos. Quien crea que el régimen cubano ha durado tanto tiempo por las “bondades y justezas” del comunismo comete un gravísimos error de análisis. Para lograrlo ha empleado absolutamente todos los medios a su alcance sin importarle echar mano a la mentira, la manipulación, y hasta el asesinato sin el menor titubeo.

Imagen de Amadeus

@ LOs Camilitos-- Andrés Reynaldo no está aquí para dar soluciones de nada, las soluciones la tienen los propios cubanos para que se quiten de una vez y por todas un sistema que sencillamente no funciona y de paso colaboradores e infiltrados como usted. Para eso no hay que ser graduado de economía. Socotroco.

Imagen de Balsero

"En Cuba se distribuye todo a todo el Pueblo", decía mi abuela. "Hasta la miseria", añadía en voz baja para que no la escucharan los vecinos, en pleno Período Especial.

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Siempre disfruto los artículos de Andrés Reynaldo. Esta descripción del fracaso revolucionario es agradable de leer a pesar de la tragedia que implica la miseria. Pero es una reiteración de lo que todo el mundo sabe: que el socialismo no funciona. De qué vale esa retórica? Vale muy poco. Lo valiente Reynaldo, es escribir sobre las soluciones. Lo tuyo es un realismo crítico extraordinariamente bien expresado. Pero responde tu propia pregunta: hasta cuándo?  Intuyo que tus ideas no caerían muy bien en medio de esta jauría de perros rabiosos que agonizan de resentimiento. 

Imagen de Amadeus

Bravo por Chesburg!! Período Especial, con mayor o menor intensidad siempre ha habido en Cuba. En un país donde no se puede decidir, y mucho menos saber, si se podrá comer hoy, es un país fracasado. Cuba es una sociedad de recolectores, como los prehistóricos. Desde que tengo usos de razón recuerdo a mi madre con aquello de: “Voy a salir a ver qué encuentro para el almuerzo" y así ha transcurrido medio siglo, en el mesolitico. Hoy no me puedo imaginar otra vida desde el supermercado de la esquina de la casa; sin colas y tropelajaes y donde compran lo mismo el barrendero que el manager de Simmens del quinto piso, todos iguales y sin socialismo..