Jueves, 17 de Octubre de 2019
Última actualización: 10:47 CEST
SALUD

'No era como estar en un hospital', niños de Chernóbil evocan sus días en Tarará

Niños afectados por el desastre nuclear de Chernóbil tratados en Tarará, Cuba. (GETTY)
Fidel Castro recibe a un grupo de 'niños de Chernobyl'. (PL/REUTERS)

A finales de mayo, autoridades cubanas y ucranianas anunciaron su intención de retomar la iniciativa por la que fueron tratados en Cuba más de 23.000 niños afectados por la catástrofe nuclear de Chernóbil, aunque sería a menor escala que el programa de los años 90.

El ucraniano Roman Gerus fue uno de aquellos menores tratados en Tarará en otro de los programas que apadrinó personalmente el difunto Fidel Castro y que se prolongó por más de dos décadas.

"No era como estar en un hospital. Hasta los niños más enfermos lo pasaban bien", dijo Gerus a BBC Mundo sobre su experiencia en la Isla.

"Estuve en Cuba tres veces. La primera tenía 12 años, me quedé seis meses. La segunda tenía 14 años y me quedé tres meses. La última tenía 15 años y solo me quedé 45 días. Cada vez fue diferente, pero todas ellas las disfruté. Es algo que recuerdo con cariño, quiero regresar a Cuba con mi familia para mostrarles la Isla", añadió.

Gerus quedó impresionado sobre todo con la belleza del escenario al que llegó para recuperarse de la enfermedad de la piel que desarrolló muchos años después del accidente de Chernóbil.

Ahora con 27 años, este joven ni siquiera había nacido cuando ocurrió el desastre, pero su familia vivía relativamente cerca de la planta nuclear.

"Cuando tenía unos diez o 11 años, los doctores detectaron puntos blancos en mi piel, era vitíligo. Intentamos tratarlo en Ucrania, pero los médicos dijeron que no era tan fácil, que necesitaba medicamentos muy caros y no garantizaban que pudieran ayudarme", contó al medio británico.

"Alguien le contó a mi madre que había un programa para ir a Cuba. Ella no se lo creyó al principio porque le dijeron que era gratis, pero averiguó los detalles y rellenó los documentos… Esperamos al menos medio año. De repente llamaron para decir que me iba en dos semanas. No me lo podía creer. Mis padres estaban preocupados porque Cuba está muy lejos de Ucrania y yo era pequeño, pero decidimos seguir adelante y me fui", relató.

Más de 25.000 pacientes

El lugar donde aterrizó Gerus era el balneario de Tarará, al este de La Habana. Fundado en los años 50 como urbanización de clase media alta, tras enero de 1959 el Gobierno de Fidel Castro lo transformó en sede de campamentos infantiles de la recién constituida Organización de Pioneros José Martí.

En el programa de asistencia también participaron adultos, aunque la mayoría fueron niños.

El Gobierno cubano rehabilitó la zona para acoger a los miles de pacientes que participaron en el programa "Niños de Chernóbil" durante más de 21 años: desde el 29 de marzo de 1990 hasta el 24 de noviembre de 2011.

Según datos del Ministerio de Salud Pública cubano, en total fueron 26.114 pacientes (el 84% niños) que procedían fundamentalmente de Ucrania, Rusia y Bielorrusia, pese a que en los 90, tras la disolución de la URSS, la isla se enfrentó a la grave crisis económica que las autoridades bautizaron eufemísticamente como "Periodo Especial".

Diferentes enfermedades

Tarará contó con residencias para los niños y sus acompañantes, dos hospitales, una clínica, un parque de ambulancias, cocina, un teatro, escuelas, parques y áreas recreativas, más dos kilómetros de playa a unos 15 minutos de distancia.

A la Isla llegaron pacientes con dolencias de distinta gravedad, desde cáncer, parálisis cerebral y problemas dermatológicos hasta malformaciones, enfermedades digestivas y trastornos psicológicos.

El programa estuvo bajo la dirección de los doctores cubanos Julio Medina y Omar García, que clasificaron a los pacientes en cuatro grupos dependiendo de su estado.

Estaban los niños con afecciones oncohematológicas y enfermedades graves que necesitaban hospitalización y permanecían en la Isla durante varios meses en dependencia de su recuperación y niños con diversas patologías que requerían hospitalización, pero no eran consideradas graves. Su estadía era de 60 días o más.

Asimismo, estaban los pacientes con patologías susceptibles de tratamiento ambulatorio. Su estadía era de entre 45 y 60 días, y por último los niños relativamente sanos cuya estadía era también de entre 45 y 60 días.

Dos zonas

El caso de la ucraniana Khrystyna Kostenetska, que participó en el programa cuando tenía 12 y 13 años, corresponde al cuarto grupo.

"Fui a Cuba en 1991 y 1992", contó Kostenetska a BBC Mundo.

"Las dos veces estuve allí 40 días. Se supone que ese es el período en el que el cuerpo humano tiene la capacidad de recuperarse de una dosis baja de radiación".

Kostenetska explicó que había dos zonas diferenciadas en Tarará: el campamento bajo, donde se alojaban los niños con problemas más graves de salud, y el alto, destinado a menores sin problemas de salud, pero que habían estado en las cercanías de Chernóbil.

"Vivíamos en pequeñas casas independientes, unos 15 niños en cada una. Los menores del campamento alto no teníamos un tratamiento médico específico, pero sí nos chequearon la visión y nos llevaron al dentista", detalló.

"Recuerdo un mar increíble, las olas, los atardeceres, la naturaleza y los helados, pero también me acuerdo de niños con graves problemas de salud", apuntó.

"Eran niños con vitíligo que tenían que llevar manga larga y cubrirse del sol. A pesar de eso, el clima de Cuba sanó a algunos de ellos y aceleró la recuperación de muchos otros".

Sol como sanación

"Después de la segunda vez que fui, todos los puntos se hicieron grises y desparecieron. Tomé algunos medicamentos, pero la principal medicina fue el sol", afirmó Gerus.

"Nadábamos mucho. El océano era precioso. Íbamos con los profesores a la playa, era parte del tratamiento. Siempre queríamos ir", evocó Gerus, quien algunas noches participaba en actividades lúdicas como ir al cine o la discoteca.

Elementos poco claros

Más allá de los buenos recuerdos de Gerus y Kostenetska y de la visión positiva que generalmente se tiene del trabajo que realizó el Gobierno cubano, es indudable que en Tarará se vivieron también situaciones dramáticas, especialmente si se piensa en aquellos que llegaron con dolencias más graves o en los que se quedaron fuera del programa.

La corresponsal del servicio ucraniano de la BBC en Kiev Diana Kuryshko precisó que el proceso de selección de los participantes no fue del todo transparente.

"Crecí en un lugar menos contaminado, pero recuerdo vívidamente las secuelas del accidente de Chernóbil", explicó Kuryshko.

La periodista dijo que aquella era una época de crisis profunda en Ucrania en la que las familias no podían permitirse el lujo de pagar billetes de avión para que los niños viajaran a lugares donde pudieran recuperarse de los efectos de la radioactividad.

"Cuando se dio a conocer el programa del Gobierno cubano, la gente se emocionó pensando que podía mandar allí a sus hijos", recordó.

"Eras muy afortunado si tu hijo o hija podía ir a Cuba. No quedó muy claro cómo eligieron a los participantes, la realidad es que muchos de ellos no eran de familias precisamente humildes".

A pesar de estas dudas, la percepción que se tiene en Ucrania y otras antiguas repúblicas soviéticas de la colaboración cubana es positiva y prevalece un sentimiento de agradecimiento.

"Aunque era pequeño, era capaz de entender que la situación de los cubanos era difícil, había mucha pobreza. Aun así fueron siempre muy agradables, desde los trabajadores de la cocina, hasta los profesores, los encargados de seguridad, los médicos...", evocó Gerus.

"Eran personas de muy buen corazón y eso fue lo más importante".

3 comentarios

Imagen de javier monzon velazques

Un artículo periodístico sospechoso. Parece escrito por un progre.

Imagen de mocopegao

una gran obra de la revolucion.!!!

Imagen de Cuco calvo

Luz de la calle y oscuridad de la casa y mientras tanto los ninos de la isla pasando hambre y desnutricion en el periodo special.