Martes, 22 de Octubre de 2019
Última actualización: 10:47 CEST
Sociedad

Holguín: Peligro de accidente avisado

El 'Pirijod de Manuel'. (A. RODRÍGUEZ PAZ)

Mientras el emblemático paso a desnivel bajo la holguinera Avenida de los Libertadores, conocido como el "Pirijod de Manuel", continúa en desuso por sus pésimas condiciones de drenaje, los habitantes de la ciudad siguen arriesgándose a cruzar la transitada vía.

Más allá de algún problema económico para un desperfecto solucionable, los holguineros señalan falta de preocupación y diligencia de los funcionarios responsables.

El Pirijod de Manuel debería aliviar el tráfico peatonal entre la Terminal de Ómnibus Intraprovincial Dagoberto Sanfiel, más conocida popularmente como "Las Baleares", el Estadio Calixto García Íñiguez y "la candonga" del parqueo del estadio, la mayor aglomeración de puntos de venta de comida y otros productos en la ciudad.

Sin embargo, los transeúntes llevan más de un año escurriéndose entre los autos por la peligrosa avenida.

"Se han olvidado del pirijod y la falta que hace este túnel aquí. Da lástima ver una obra tan bonita llena de agua podrida y basura. Los dirigentes se han abandonado con esto", comenta Eduardo, que vende confituras en la terminal.

Al lado del subterráneo crece un microvertedero. La basura se acumula en unos de las entradas y con el viento se vierten aún más los deshechos en el agua de lluvia acumulada en el fondo.

"El mal olor a podrido se siente en la terminal cuando sopla el viento. Da grima lo que hay ahí dentro, es un asco. A veces se ven unos ratones inmensos entre la basura podrida en el agua. ¿No sé qué esperan para arreglar eso? ¿Será que haya un brote de enfermedades? Por aquí pasa medio Holguín; es peligroso", se queja un transeúnte.

Un administrativo de la Terminal de Ómnibus que pidió mantenerse en el anonimato comentó a DIARIO DE CUBA que el delegado de circunscripción ha hecho gestiones y la respuesta es que la solución está a la espera de ser aprobada en el plan de inversiones del Consejo de la Administración Municipal; que nada se puede hacer hasta que no salga ese financiamiento.

Mientras tanto, el Pirijod de Manuel continuará siendo nido de vectores y criadero de mosquitos, en vez de proteger el cruce de los peatones.

Cuentan que el raro nombre del paso a desnivel se debe a un señor llamado Manuel que vivía en un barrio cercano y tenía que atravesar la Avenida de los Libertadores con sus nietos. Unos ubican la historia en los años 70, otros en los 80.

Según las versiones, ante la dificultad en el cruce de la avenida en horario pico, Manuel se dedicó a plantear en todas las reuniones del Poder Popular la necesidad de un paso subterráneo. Envió muchas cartas a instancias superiores hasta que su iniciativa despertó el interés del gobierno local y se hizo la obra. En homenaje a su insistencia, se le puso su nombre.

Dicen que cuando pedía el paso peatonal, Manuel hablaba de "un pirijod". Por no conocer el nombre en español de un paso a desnivel subterráneo, lo decía en ruso.

Aseguran los que cuentan esta historia que Manuel estuvo en la Unión Soviética y fue allí donde comprobó la gran utilidad de los pasos a desnivel.