Viernes, 3 de Abril de 2020
Última actualización: 16:47 CET
Emigración

Panamá reconoce que hay un 'subregistro' de los migrantes que perecieron en el Darién

Fallecidos en la selva del Darién. (DDC)

El director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Panamá, José Vicente Pachar, reconoció que hay un "subregistro" de las muertes de emigrantes que cruzan la selva del Darién.

"Hay restos humanos de migrantes en la selva que aún hay que investigar. La magnitud del problema sobrepasa nuestras posibilidades y hemos comenzado conversaciones con el Comité Internacional de la Cruz Roja, para que un equipo forense internacional verifique la selva. El objetivo final es identificar a estas personas y conocer la magnitud del problema", informó al diario La Prensa.

Pachar aseguró que muchas veces lo que hacen los funcionarios del Servicio Nacional de Fronteras o del Ministerio Público al encontrar un muerto es "dejar constancia del hallazgo".

En esa situación, es poco probable que sean encontrados los restos de los migrantes cubanos que perecieron durante la tragedia del 23 de abril pasado, cuando la repentina crecida del río Armila arrastró a decenas de personas que acampaban en su rivera.

En esa ocasión, Luis Guerrero Araya, delegado de la Asociación de Derechos Humanos de Costa Rica, confirmó a DIARIO DE CUBA la muerte de más de una decena de emigrantes cubanos. No obstante, testigos del suceso indicaron que los desaparecidos podrían pasar del medio centenar.

Las cifras oficiales del Ministerio de Seguridad Pública indicaron que 25 migrantes fallecieron, de 81.000 que transitaron por el área, entre 2015 y 2019, en su intento por cruzar de Colombia a Panamá por esa peligrosa ruta, para seguir su viaje a México, Estados Unidos o Canadá. Pero en esa cifra no están los no contados, cuyos cuerpos nunca fueron recuperados.

En toda la frontera sur de Estados Unidos, doce veces más extensa que la de Panamá y Colombia, murieron 398 personas en 2016, según la Organización Internacional para las Migraciones. Ese año fueron detenidas 611.689 personas tratando de cruzar el límite entre ambos países.

De los muertos en Darién, sin embargo, solo hablan sus familiares. La Prensa constató en el río Turquesa, afluente de la cuenca del río Chucunaque, pedazos de tiendas de campaña, un elemento que no forma parte de la cultura de los emberá, únicos pobladores de esa región selvática.

Fue en la orilla de este río donde la cubana Bárbara Enriques cuenta que vio por última vez a su madre Eneida Milián, de 81 años de edad. Ambas migrantes cubanas intentaban llegar, junto a su familia, a Estados Unidos, pero primero debían cruzar Darién. Su plan era llegar a Bajo Chiquito, primer pueblo de Panamá donde arriban los viajeros una vez pasan la frontera con Colombia, y desde allí viajar a Costa Rica.

"Podrían haber quizás diez cadáveres. Lo que sucede es que yo iba muy mal y mi hijo y mi esposo no me dejaban ni acercarme. Ellos mismos revisaban los cuerpos y eso fue muy duro. Yo, hoy por hoy, no me recupero, solo pienso en la selva y en mi mamá, y de verdad que es una tortura lo que he vivido y estoy viviendo", lamentó Enriques desde Paso Canoas, en Costa Rica, donde está pidiendo refugio. No pierde la esperanza de que en algún momento lleguen noticias desde Panamá sobre el hallazgo de su madre.

Cuando vieron que los esfuerzos de búsqueda estaban siendo en vano, la cubana y sus allegados siguieron su camino, y luego de un día y medio de viaje llegaron a Bajo Chiquito, donde informaron de lo que había sucedido en esa trágica madrugada al Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT).

En medio de este escenario está el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF), entidad a la que corresponde evaluar los cuerpos de migrantes cuando ocurre alguna tragedia.

Para el director del Instituto, José Vicente Pachar, el tema es algo "complejo" porque en Darién solo cuentan con un forense para atender los casos, no solo de migrantes que fallecen, sino también de toda la provincia.

Cuando nadie reclama el cuerpo del migrante, que generalmente es lo que ocurre, se hace un sepelio de "solemnidad", reconoció el funcionario. El año pasado llevaron a cabo ese proceso para darle sepultura a seis migrantes que perecieron en su travesía, y este año hay cuatro cuerpos que aún permanecen en la morgue.

Sin embargo, Pachar reconoció que hay un "subregistro" de las defunciones en la selva que no están dentro de los datos oficiales. "Obviamente, esa es una actividad clandestina, por lo que cuando fallece, la persona es abandonada y un cuerpo en la selva se descompone en cuestión de días", dijo.

Si el cadáver presenta un avanzado estado de descomposición y está en un área distante, el director detalló que muchas veces el Ministerio Público o los agentes de SENAFRONT "dejan constancia del hallazgo" y entierran el cuerpo en el mismo lugar donde fue encontrado. Posteriormente, el médico forense y los peritos exhuman los restos.

El ministro de Seguridad Pública de Panamá, Jonattan Del Rosario, aseguró que tienen una "importante" presencia en Darién, pero aclaró que no pueden descuidar los puestos de control en la frontera para salir en una operación de búsqueda, porque debido a las propias condiciones selváticas sería poner en "riesgo" la vida de los agentes de SENAFRONT.

Su mensaje a los migrantes es que el país hará todo lo posible para garantizar sus derechos humanos, pero que estos acontecimientos trágicos deben ayudar para que entiendan que esa no es la ruta a seguir para alcanzar algún tipo de sueño.