Jueves, 19 de Septiembre de 2019
Última actualización: 18:50 CEST
Transporte

Pese a todo lo que hace el Gobierno, el robo de combustible sigue en alza

Servicentro en Cuba. (REUTERS)

A pesar de que el Gobierno cubano ha desplegado una cruzada contra el robo de combustible en las entidades estatales, las afectaciones por ese concepto ascendieron a 312.627 CUC y 1.762.754 CUP.

De acuerdo con el informe presentado ante los diputados miembros de la Comisión de Atención a los Servicios de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en las inspecciones que llegaron a todas las provincias de la Isla se hicieron 4.757 revisiones, en las que 241 entidades no pudieron justificar el total del consumo de diésel.

Según el resumen de esta reunión, el 16% de las inspecciones realizadas a los Consejos de Administración Provincial tuvieron resultados de deficiente, mientras que el propio Ministerio del Transporte fue el organismo con mayor cifra de pérdidas económicas por esta razón, sobre todo la Unión de Ferrocarriles de Cuba, indicó el sitio oficial Cubadebate.

Entre las medidas del Gobierno para enfrentar el problema está un documento presentado al Consejo de Ministros para su aprobación donde se solicita que "en los casos asociados a los combustibles, se apliquen siempre las medidas más severas."

La Comisión de la Asamblea Nacional reconoció que las 12 medidas aprobadas por el Consejo de Ministros en septiembre del 2018 para "el enfrentamiento al robo de combustibles, de obligatorio cumplimiento por todos los actores del país", no se cumplen e, incluso, se desconocen en las entidades estatales.

La vicepresidenta de los Consejos de Estado y de Ministros, Inés María Chapman, aseguró que "no se chequea a profundidad el tema del robo de combustible", y aseguró que de analizarse la cuestión cada día en las empresas, "se sabría dónde están las fugas".

El informe indicó que los transportistas privados han incrementado la compra de combustible usando tarjetas magnéticas, medida que impusieron las autoridades el pasado año. 

Sin embargo, la Policía vigila a "una selección de transportistas privados para comprobar la legalidad del combustible utilizado." En operaciones de decomiso a particulares se "recuperaron 5. 978 litros de combustible", aseguró al documento.

En enero de este año, el gobernante Miguel Díaz-Canel dijo que el robo de combustible de empresas estatales por parte de sus empleados en Cuba era "inadmisible" y exigió un mayor control a los funcionarios del Gobierno para frenar un problema endémico que cuesta millones a las arcas del Estado.

"El país gasta anualmente más de 3.000 millones de dólares en la compra de combustible y es inadmisible que se lo roben", dijo, según un reporte de EFE.

"Seguimos con el mismo tema todos los años y esto ya es inadmisible", insistió Díaz-Canel.

Cuba, que solo produce el 40% del combustible que consume, depende en gran medida de los envíos de petróleo venezolano, que llegaron a alcanzar los 110.000 barriles diarios, aunque la cifra se ha reducido a menos de la mitad en los últimos dos años por la crisis en el país suramericano.

Ante esa situación, La Habana se ha volcado en la búsqueda de nuevos proveedores, como Rusia y Argelia, aunque ese petróleo debe pagarlo a precio de mercado.

3 comentarios

Imagen de Egroj

Es yo diria tambien la principal razon por la que aun hay gente "trabajando" para el estado cubano. El dia que no puedan "resolver" mas gasolina toda esa gente dejara su empleo porque el salario que devengan ahi es mas que simbolico.

Imagen de Pedro Benitez

Precisamente; no se puede llegar a las fuentes de fuga de combustible porque son los militares los que mas roban combustible.  Una tendencia mucho mas peligrosa que fracasar en frenar el robo de combustible, guarda relación con la tremenda ineptitud, irresponsabilidad, y el poco intelecto de los "líderes revolucionarios" en afirmar que "domaran" la inflación.   

Imagen de Balsero

El robo de combustible en Cuba es endémico y constante. Y diría que el tema es bien comunista porque lo mismo lo hace el chofer del ministro que el empleado del Cupet. El primero lo usará para su Lada y el segundo, para venderlo en el mercado negro, a los boteros. Los operativos para controlarlo duran unas pocas semanas de calma y rostros adustos, para luego, inevitablemente, volver a la sangría habitual. Es parte del ingreso corriente de muchos, al igual que los que roban ron de las tiendas o piezas de jamón de los hoteles.