Sábado, 4 de Abril de 2020
Última actualización: 16:47 CET
Emigración

Costa Rica y Panamá desarticulan una red de tráfico de migrantes cubanos y de otras nacionalidades

Policía migratoria de Costa Rica. (EFE)

Autoridades de Costa Rica y Panamá detuvieron este martes al menos a 46 personas durante un operativo conjunto para desarticular una organización que operaba en ambos países dedicada al tráfico de migrantes haitianos, cubanos, africanos y asiáticos.

Las autoridades costarricenses informaron que llevaron a cabo 36 allanamientos simultáneos en comunidades cercanas a la frontera con Panamá y a la frontera con Nicaragua, en los cuales arrestaron a 36 personas, entre ellas a las supuestas líderes de la banda.

Entre los detenidos se encuentran dos mujeres de apellidos Ruiz Umaña y Bejarano Morales, que aparentemente lideraban la operación en la frontera con Panamá, así como otra mujer de apellidos López Martínez, conocida como "Mamá África", quien dirigía el tráfico de migrantes en la frontera con Nicaragua, indicó EFE.

Según informó la Dirección General de Migración de Costa Rica, las autoridades de Panamá efectuaron en territorio panameño 21 allanamientos en la capital y en la provincia de Chiriquí (oeste), en los que detuvieron a diez sospechosos de trabajar como ramificación de la organización delictiva costarricense.

"En la operación 'Adalid' participan 24 funcionarios del Ministerio Público y más de 50 unidades (agentes) de la Policía Nacional. Hay ya diez aprehendidos", informó el fiscal primero Contra la Delincuencia Organizada de Panamá, David Mendoza, en un mensaje publicado en la cuenta de Twitter de la Fiscalía panameña.

Las autoridades de Panamá desvelaron que los traficantes cobraran a los migrantes hasta 1.500 dólares por atravesar territorio panameño y que les otorgaban visas de turista.

Por su parte, las autoridades de Costa Rica informaron que la investigación por este caso comenzó en enero de 2018, cuando la Policía Profesional de Migración recibió información que indicaba que en la zona norte, fronteriza con Nicaragua, operaba una red criminal dedicada a traficar personas extranjeras.

"La organización cobraba sumas de dinero desde 7.000 hasta 20.000 dólares, dependiendo del país de origen, o el perfil de la persona extranjera objeto de tráfico", explicó la Dirección General de Migración.

La investigación determinó que el grupo traficaba a personas provenientes de Haití, Cuba, Bangladés, Sri Lanka, Angola, Camerún, Nepal, así como de Angola, India, entre otros.

La organización captaba a los migrates desde Panamá y se encargaba de movilizarlos a través de Costa Rica para facilitarles su camino hacia Estados Unidos.

Según la investigación, las personas traficadas llegaban al continente vía aérea, utilizando como puerto de entrada alguno de los aeropuertos de Brasil, Ecuador, Colombia o Perú.

En continente americano los migrantes eran captados nuevamente por la organización para movilizarlos vía terrestre hasta Costa Rica.

En Costa Rica, la organización criminal movilizaba a los migrantes hasta la frontera con Nicaragua, donde eran recibidos y alojados en "casas de seguridad".

Posteriormente, los traficantes de personas los trasladaban hasta Honduras o Guatemala por vía marítima o terrestre, en donde eran entregados a otras personas dedicadas al tráfico de migrantes.

Los detenidos se exponen a un máximo de diez años de cárcel por el delito de tráfico de personas.

Centroamérica es puente de paso de decenas de miles de migrantes procedentes de todo el mundo que pretenden llegar a Estados Unidos, lo que ha generado en los últimos años una creciente crisis migratoria en esta empobrecida parte del mundo, de la que también salen miles con destino al norte de América.