Sábado, 16 de Noviembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
Economía

Estado depredador vs. pescadores

Base de pesca de Jaimanitas. (F. CORREA)
Chiqui y Beto, pescadores de Jaimanitas. (F. CORREA)

"Siempre en Cuba hubo regulaciones de pesca, pero antes era para cuidar el mar, ahora son regulaciones contra el hombre que vive del mar", opina Beto, viejo pescador de Jaimanitas, sobre la nueva Ley de Pesca "aprobada" por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

"Ahora parece que autorizan la pesca como una forma de cuentapropismo, y hasta ayer nos perseguían con lanchas, nos decomisaban los corchos y los avíos, nos imponían multas y nos quitaban el pesca", se queja.

Más allá de los abusos, otros pescadores opinan que algo hay que hacer ante la depredación que ha despoblado las aguas cubanas, aunque rechazan que la culpa sea de quienes subsisten de la actividad.

La ley, dice el Gobierno, establece las regulaciones para el adecuado ordenamiento, administración y control, en función de la conservación y aprovechamiento racional de las aguas marítimas, fluviales y lacustres del país.

Según las autoridades cubanas, la legislación busca contribuir a la soberanía alimentaria de la nación, regular las autorizaciones de pesca, definir sus modalidades… Para Beto, esto es "solo muela barata".

Chiqui lo apoya. Es pescador submarino y dice que los guardafronteras van en motos acuáticas y lo localizan por la boya, lo jalan y le decomisan el pescado y los medios de pesca.

"Mi abuelo era pescador, de los primeros de Jaimanitas —cuenta Chiqui—, cuando esto era un pueblo de pescadores y la gente pescaba como si nada".

"Fue miembro del famoso equipo de pesca submarina que ganó el campeonato mundial en 1954. Nunca nadie lo molestó porque cazara peces en las profundidades. A mí, en cambio, me tiraron la moto acuática arriba y me sacaron del agua por los pelos".

El viejo Chiqui, una "institución" entre los pescadores del pueblo, opina que fue el propio Estado el que sumió al litoral en lo que es hoy. "La causa humana", lo llama.

"Cuba llegó a tener cuatro flotas de pesca: la atunera, la camaronera, la flota del golfo y la flota cubana de pesca, además de las cooperativas de pescadores que la revolución fundó en cada pueblo costero. Mi opinión es que convirtieron a los pescadores en depredadores. En la locura por pescar, se dejó de usar la 'luz de malla', que son dos luces que se colocan en los extremos del copo para que el pez pequeño vea la salida, escape y no se enrede en la red", explica. "Al dejarse de usar la 'luz de malla', los peces pequeños caían en el arrastre. Así se acabó el crecimiento natural de las especies".

"Otra causa fue la cantidad de dinamita que explotaron buscando petróleo. Eso acabó prácticamente con la fauna marina del norte de Pinar del Río", añade.

"Y la pesca de arrastre fue otro problema, pues deben ir seis buzos guiando y desenredando la malla. Suprimieron los buzos y la malla arrasaba con todo el fondo, los corales, las gorgonias, los cabezos donde alivian los peces, el diablo y la vela", dice.

La revolución también fundó en Jaimanitas una cooperativa que pescaba para el Estado.

"Eso fue otra depredación, igual que la pesca con palangre", considera Chiqui. "Antes de la revolución en cada línea era permitido solo un anzuelo; en la cooperativa mandaron a poner seis, además un surtido de anzuelos pequeños que acababan con las crías. Eso lo dio la crisis del país, el desorden y la ineptitud".

Andrés Cepeda es investigador del Instituto de Oceanología. Dice que tendrían que ponerle delante una caja de cerveza Heineken para revelar cuáles son las causas del deterioro actual del mar cubano, pero da algunos datos.

"El cambio del ecosistema y el aumento de la temperatura y la salinidad del agua, también los agentes contaminantes", enumera. "Los peces no son como las personas que se adaptan y sobreviven en cualquier circunstancia. Ellos no se adaptan y emigran".

"En estos momentos, 28 tipos de peces que antes eran comunes en el litoral han desaparecido. Y el actual precio del pulpo ha disminuido de manera alarmante el número de su población", advierte.

En 1982, Fidel Castro visitó la cooperativa de Jaimanitas y salió a pescar con los pescadores. El "Pejediente" y "Atila el Mallorquín" fueron dos pescadores insignes del pueblo y en vida les gustaba decir que "el comandante era un novato" delante de ellos.

"Cuando regresamos al atardecer y nos bajamos del yate, Fidel me puso la mano en el hombro y me bautizó como 'Atila', porque por donde yo pasaba no quedaban ni algas".

Chiqui pescó en el golfo muchos años y en Canadá, y afirma que por donde pasaba la flota cubana se acababan los peces.

"Había un sitio en el medio del golfo al que le llamaban 'el cebadero de la milla 60'. Allí iban a pescar barcos de varios países, hasta que llegamos los cubanos y acabamos con aquello".

"Yo siempre me pregunté: ¿dónde se metió todo ese pescado?, porque la gente no lo comía. Cuando vendieron los barcos en 1993 no fue tanto para sacar dinero y pagar las deudas, es que no había ya nada qué pescar".

Esta nueva Ley de Pesca, opina, "es una justificación, que intenta revertir el daño causado al litoral por la raza humana, sobre todo de aquellos que de pesca no saben ni un carajo".