Sábado, 12 de Octubre de 2019
Última actualización: 10:47 CEST
Opinión

Padura, Lula y el megáfono

Leonardo Padura en una manifestación a favor de la liberación del expresidente Lula da Silva, Curitiba, Brasil. (NUEVATRIBUNA)

La reciente visita de Leonardo Padura a Curitiba, en Brasil, ha dejado al menos dos imágenes realmente simbólicas. En una de ellas, el escritor cubano estrecha la mano del expresidente ahora en prisión, Lula da Silva, y en la otra aparece protestando con un megáfono en una calle, diciendo que su amigo es inocente.

Cada una de esas imágenes tiene mucho simbolismo por dos razones.

En primer lugar, Padura explícitamente se ha negado a hablar de política en sus giras literarias por el mundo, y en este caso, estando justamente de visita en Brasil para presentar su nuevo libro La transparencia del tiempo, ha terminado por sumergirse de lleno en la piscina de la política brasileña.

La celosa discreción del autor de El hombre que amaba a los perros ha sido rota por su propia decisión, con lo cual pasa a ser también un escritor con opiniones políticas públicas. De esa línea que ha cruzado, de forma tan abierta, tan partidaria, no hay vuelta atrás.

Todos tenemos opiniones políticas, incómodas o con puntos de vista parciales o visiones parcializadas. El escritor, por ser intelectual, no escapa de ello. Ser escritor no es una patente de corso en la torre de Babel que es el mundo político latinoamericano.

Padura ahora deberá responder preguntas políticas o sería sencillamente muy hipócrita decir que no habla de política después de su visita a Curitiba. Aquella no fue otra cosa que acción política y cada acción política trae consecuencias. Quien haya escrito un libro tan documentado y contundente como El hombre que amaba a los perros bien lo sabe.

Lula da Silva está en prisión desde hace año y medio. Envuelto en dos procesos diferentes por casos de corrupción, y con otros seis procesos penales abiertos.

Incluso si él, Lula, personalmente fuese inocente, si él no tuviese participación directa en todo lo que se le acusa, en realidad también sería responsable. Toda la trama de corrupción que corroyó a su partido, el PT, y que terminó acabando con el mandato de su hija política, Dilma Rousseff, ¿ocurrió delante de sus ojos sin que siquiera se diera cuenta?.

No vamos a discutir sobre si Lula es inocente o no. Lo que sí tengo, como venezolano y periodista, es una clara imagen de cómo siendo él presidente de Brasil desembarcó en varias oportunidades en Venezuela junto a los propietarios de Odebrecht. La constructora brasileña recibió muchísimos dinero del chavismo por diversas obras, 11 de las cuales aún siguen inconclusas a pesar de haber sido pagadas por el orden de los 13.000 millones de dólares.

El nuevo canal de Panamá costó 5.000 millones de dólares. Con este ejemplo el capítulo venezolano de Transparency International intenta dejar en claro la magnitud del dinero no ejecutado en Venezuela en contratos que fueron suscritos con el aval público de Lula.

Volvamos a Padura. La segunda imagen que cobra mucha fuerza es la del escritor junto a dos docenas de personas, megáfono en mano, gritando que Lula es inocente, que en realidad es un preso político.

Y termina siendo una fotografía sumamente simbólica. Una protesta, de pocas personas, con un altavoz sencillo, puede ocurrir en Curitiba sin que eso tenga ninguna secuela negativa para Padura y para los fieles de Lula que participaron de esta protesta.

Manifestaciones públicas de este tenor no podrían ocurrir, y de hecho no ocurren, en Cuba. Son sencillamente reprimidas. Quienes salen a denunciar la existencia de presos políticos en la Isla pueden terminar, ellos mismos, tras las rejas por el simple hecho de manifestarse, incluso sin un megáfono como el que ha usado Padura en Curitiba.

El Padura que sale a la calle en Brasil, sin temor a ser reprimido y decir a viva voz lo que piensa, no es posible dentro de Cuba. Y eso sin duda es lo peor de toda esta historia, aunque el escritor no quiera hablar de política.

14 comentarios

Imagen de padre Ignacio

Padura cara dura a los yakies dale duro, este es un mulato de el servicio domestico de la familia Castro en  esa  plantacion llamada Cuba.    

Imagen de Amadeus

@Casi Contento–– Yo no veo ná…

Imagen de Casi Contento

señores, olvidemos el mégáfono, la barba Leonardo, Lula, y concentrémonos en la camiseta y la hermosa hembra en pose de flash tities

Imagen de Balsero

Padura coqueteó mucho tiempo con posiciones opositoras. En el 2003, año tremendo para la Disidencia, era común verlo en las reuniones de embajadas europeas, cuando prosperaba la Posición Común. Más adelante, tuvo vínculo por ejemplo con el Grupo Clarín, enfrentado al populismo de los Kirchner, en Argentina. Evidentemente, los muchachos del G2 tuvieron una "conversación" clara para que dejara de lado sus acciones díscolas. El "no voy a hablar de política" fue impuesto.

Imagen de ppdqba

Asco... Descarao!! 

Imagen de Parfemio Protopileon Agamenandrido de Bubea

Señores, Padura tiene la guantitimanía. Síndrome que, de gustarte tanto el baseball (léase peloteo) te vuelves tremendo careguante. Normal, natural...

Imagen de javier monzon velazques

Padura es un buen escritor, pero una persona deleznable; un oportunista nauseabundo. La prueba de lo que digo? Si fue capaz de escribir su libro sobre Trotsky, sabe lo que es el régimen cubano que él defiende simulando no ser político.

Imagen de Amadeus

Padura siempre ha sido un colaborador del régimen. Lo que ha sucedido es que ha tratado que el tema político no esté presente para evitar polémicas y una posible mala prensa a la luz de la publicidad de un libro reciente o la invitación de una editorial. Padura como todos los quedados "sabe nadar y guardar la ropa", pero como vemos ahora se "ha exedido" con Lula, lo que en el futuro lo bombardearan con el tema y no tendrá ni excusas ni pretextos.

Imagen de rudy

Luego hay que escucharles decir que no se meten en política ante una pregunta incomoda, no pienso que deje de hacerlo.

Imagen de Un Cubano Libre

Este personaje tan falso como la risa de esa foto. Este es un vividor oportunista nada más.