Domingo, 17 de Noviembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
Educación

La educación en Cuba es gratis, ¡pero cuesta!

Una escuela primaria en La Habana. (GRANMA)

Comenzó un nuevo curso escolar y, más allá del tema de los uniformes escolares (que acaparó los medios oficiales y alternativos cubanos durante más de un mes por atrasos e irregularidades en su expendio), otros problemas también afectan a las familias relacionados con los preparativos.

"La educación en Cuba es gratis, ¡pero cuesta!", comenta Yuniurka, una madre soltera que tiene tres hijos escolares: dos en primaria y uno en la segundaria básica. "Cuesta tanto que yo por lo menos no puedo pagar todo lo que hay que comprar. Y el padre se pierde en estos meses porque tiene dos hijastros que mantener también. Me toca sola".

"¿Quién puede creer que yo puedo comprarles a mis tres hijos zapatos nuevos a 30 dólares (CUC) cada uno, si yo no gano en un mes ni para un solo par? Tuve que remendarles los mismos que tenían del curso pasado y solamente eso me costó 100 pesos. Me da pena con ellos porque los otros niños son burlones y los critican. Pero peor sería que no puedan ir a la escuela ni aprendan. Aunque trabajo como una mula soy pobre, ¿qué voy a hacer?".

"Trabajo en una cooperativa y gano apenas 500 pesos, eso no da ni para comer. Dígame usted, si para comprar tres mochilas necesito el salario de cuatro meses, ¡yo no puedo! Les compré dos pares de medias a cada uno y gasté 300 pesos del alma, ya con eso quedé arruinada. Aquí no hay quién viva con los precios que hay, hay que tener a alguien afuera que te mande una remesa y yo no tengo a nadie. Y con el salario no se puede".

Según Adriana, una madre de dos niñas que asisten a la Escuela Primaria "Flor Crombet", del reparto Primero de Enero en Mayarí-Holguín: "Este año ha sido el más terrible porque no ha sido fácil encontrar las cosas que los niños necesitan para empezar el curso. Ni teniendo el dinero a veces las puedes hallar".

"En las tiendas no hay ofertas como antes: ni las medias, ni zapatos más o menos baratos, ni bolsos de merienda, ni mochilas, ¡nada! Tenemos que ir a morir con los vendedores de cosas de afuera, que es tres o cuatro veces más caro. Me he gastado más de 3.000 pesos para los preparativos de las dos niñas, y sin exagerar. El abuelo le mandó 100 dólares desde Puerto Rico para esos gastos y no alcanzó. Esto no hay quien lo aguante", resaltó alarmada.

Idania, que "por suerte" tiene un solo niño, nos cuenta que: "gracias a que mi hermano me gestionó una mochila desde La Habana, de las más económicas, pude ahorrar, porque este año no han vendido aquí en Holguín. Costó unos 6 CUC, baratísimo comparado con las opciones que hay por aquí, que andan por los 25 o 30 CUC. Pero todo lo demás lo tuve que comprar caro en la calle, y se me fueron más de 1.000 pesos. ¡Y eso que no pude comprarlo todo! La lonchera ni hablar, tiene que usar la misma que está un poco roída. Esta crisis no está fácil. Viven hablando de precios topados, pero ¡todo está por las nubes!".

Según Mailín, una dependienta de comercio minorista, "este año no hubo el surtido especial que siempre hacemos previo al inicio del curso por falta de abastecimiento. Siempre ofertábamos mochilas, bolsos de merienda, medias, ropa interior, short y pulóver para deportes, zapatos escolares y pañuelos. Mucha gente resolvía aquí, especialmente los de menos ingresos. Pero este año no ha sido posible, da lástima ver cómo vienen día por día las madres preguntando, desesperadas. La cosa está mala".

Recientemente, el Gobierno de Díaz Canel realizó el mayor incremento salarial de que se tiene noticia, al menos nominalmente. Sin embargo, el impacto de ese beneficio, aunque notable, está aún lejos de cubrir el alto costo de las familias trabajadoras. Y aunque el beneficio cubrió un amplio sector, el presupuestado, no llega a cientos de miles de trabajadores del sector productivo que tampoco han sido beneficiados con los estímulos salariales de los sectores exportadores o estratégicos.

Un escenario adverso que se agrava en el marco de la crisis de abastecimientos de alimentos y productos de primera necesidad, que genera carencias en la población e inflación. Lo cual no ha podido ser detenido por las medidas gubernamentales, de carácter populistas y sin efectividad real, como son "los precios topados".  Las vicisitudes de las familias para garantizar los preparativos de sus hijos para el curso escolar son un ejemplo elocuente.