Lunes, 11 de Noviembre de 2019
Última actualización: 08:41 CEST
sociedad

Éxodo y ruina: el presente de las Casas de Cultura en Cuba

La Félix Varona de Velasco, Holguín, una joya arquitectónica hoy en crisis. (CUBADEBATE)

El éxodo de instructores de arte y especialistas, unido al deterioro constructivo de las instalaciones y las carencias materiales, son algunas de las principales dificultades que enfrentan las antes muy prestigiosas Casas de Cultura en Cuba.

Concebidos para estimular lo que las autoridades denominaban el "arte popular", en esos centros de formación y promoción existían talleres literarios, se organizaban comparsas de fiestas populares, conjuntos artísticos de aficionados, festivales de danzón, teatro, danza y repentismo infantil, entre otras manifestaciones culturales que allí se promovían.

No obstante, un informe gubernamental citado por la corresponsalía cubana de la agencia IPS indica que esas instituciones, con 40 años de creadas, afrontan múltiples obstáculos.

Según el informe de trabajo de 2018 y las perspectivas de 2019, dado a conocer por el Ministerio de Cultura en enero, el año pasado se produjeron 1.007 bajas, lo que es considerado como "una de las debilidades que compromete el trabajo en los diferentes espacios de la comunidad."

El Consejo Nacional de Casas de Cultura, organismo estatal que las rige, y el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, relacionan como las principales causas del éxodo de personal los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo y la desmotivación.

Este sistema nacional abarca hoy 343 Casas de Cultura, que emplean a 2.240 instructores de arte, de los 11.250 existentes en la Isla, según datos oficiales. 

Estos instructores de arte atienden a 34.188 colectivos artísticos (más de 150.000 personas entre todos) en manifestaciones como artes plásticas, teatro, danza, música y literatura. Danza y música son las manifestaciones con mayor cantidad de practicantes aficionados.

Sin embargo, de esas 343 casas existentes, 114 están catalogadas en regular estado constructivo, 46 de malo y 27 permanecen cerradas, de ellas, diez en La Habana.

Además, todavía tres de los 169 municipios del país carecen de Casas de Cultura: Niceto Pérez, en Guantánamo; Yara, en Granma, y Mantua, en Pinar del Río.

Aunque su papel es difundir y promover la cultura, en ocasiones las Casas encuentran obstáculos en las autoridades locales, que debieran ser sus aliadas, apunta el diagnóstico.

Entre los problemas que cita el informe para el funcionamiento de esas instituciones está también el insuficiente presupuesto, el pobre mobiliario y base técnico-material de la mayoría; unos programas de desarrollo carentes de proyecciones estratégicas; y una deficiente planificación institucional.

Además, se menciona el insuficiente aprovechamiento de las acciones de superación y la falta de preparación de los directivos.