Martes, 12 de Noviembre de 2019
Última actualización: 08:41 CEST
Opinión

Un congreso de la transversal

Luis Morlote, nuevo presidente de la UNEAC. (5SEPTIEMBRE)

La cultura oficial cubana (cualquier cosa que esto signifique) concluye su proceso de aggiornamento con el reciente IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). O sea, escritores, pintores, trapecistas y bongoseros entran en caja en la era Díaz-Canel, lo cual no significa cualquier cosa.

Para alguien más o menos familiarizado con los asuntos insulares, basta notar que el congreso celebró su clausura en el 58vo. aniversario de las "Palabras a los Intelectuales" de Fidel Castro, condenó vehementemente la amenaza anexionista de la Ley Helms-Burton, convocó a luchar contra la banalidad y eligió como presidente al compañero Morlote.

Muchos dirán que esto es más de lo mismo. Pero aquí se alcanza un hito: lo mismo ya no puede repetirse sin aniquilar lo mismo. El adocenamiento, el oportunismo, la bobería, la estéril insularidad, el miedo que han caracterizado al oficialismo agotan su proceso de retroalimentación. Nada para construir. Nada para deconstruir. Ni quinquenio gris. Ni quinquenio Prieto. Enquistado en una irreversible condición paródica, lo mismo se ha vuelto enemigo de lo mismo.

Como es de rigor en el país, el congreso es un involutivo paso adelante. El ajuste del modelo cultural correspondiente al ajuste del modelo político-económico. Con un matiz. Si la presidencia de Miguel Díaz-Canel es la máscara de la continuidad, la presidencia de Luis Morlote (así como la concesión del Ministerio de Cultura a Alpidio Alonso Grau) nos sigue mostrando la misma cara de lo mismo, con una agravada mueca de amenaza. Miguel Barnet, el saliente presidente de la UNEAC, es un intelectual en funciones policíacas. Morlote es un policía a secas.

El Hombre Nuevo, ya en la cincuentena, toma las riendas de la cultura. Una generación de torquemaditas que acaso consiga provocar nostalgia por los anteriores censores. El castrismo siempre puede empeorar lo impeorable. Barnet pertenece a la última hornada de las letras y las artes castristas que podía reclamar talento, formación y obra, a pesar de su abyección. Lo que viene ahora, precisamente, es el Golem recosido con las piltrafas de la cultura nacional.

Las ponencias, la cobertura de la prensa oficial y las celebraciones dan fe de una inteligencia embotada en el reduccionismo de la consigna, corrompida en la negación de la realidad. Hay momentos en que presenciamos una pomposa disolución en el disparate. Ya esto ha perdido incluso sus referentes marxistas-leninistas, la fuerza para movilizar el nacionalismo mesiánico, la capacidad de controlar el propio discurso. Lo que se infiere tiene una connotación más ontológica que política: el estado de permanente pesadumbre, de regresiva estupefacción, de un pueblo agobiado por la obligación de callar, la urgencia por comer y la necesidad de escapar.

Abunda el material para la sátira de este congreso. Me quedo con una nota publicada en la página digital de la UNEAC, que firma Diana Iglesias Aguilar. Titulada "Congreso de la UNEAC repercute en la sociedad cubana", recoge una entrevista al "poeta y profesor" manzanillero Luis Carlos Suárez durante una visita de varios creadores a una instalación en la provincia Granma.

Por su estado incompleto y desordenado, la instalación no identificada pudiera estar en proceso de construcción o haber sido abandonada hace años. Bajo la inclemente canícula, los visitantes parecen escuchar, con ceñuda fatiga, a un interlocutor que, según presumo, se halla fuera del lente. Es una foto de nada acerca de nada. La ilustración de un suceso que ocurre y no ocurre.

Se lee que Suárez llama a evitar que las empresas mixtas o extranjeras importen a Cuba "sus códigos, su identidad constructiva". Al final, Iglesias exalta a Suárez como "defensor de lo que nos transversaliza al vivir en una isla y amenazados por el enemigo más feroz de la humanidad". En efecto, los visitantes se ven bastante transversalizados.

¡Larga vida al compañero Morlote!

6 comentarios

Imagen de El viajero

"En Cuba cada generación de intelectuales de la cultura son peores con el tiempo".  Quise decir.  Hay una errata en mi comentario.   Necesito espejuelos nuevos.

Imagen de Ricardo Lopez

 Para mí esa isla se hundió en el mar como otra Atlántida, en otra dimensión, en quien sabe qué insondable fosa del olvido y la diáspora de su propio escape… Ahora veo en otros, los entonces escondidos y terribles defectos de mi cultura e idiosincrasia, que no sé si nunca existió en mí. Ya todo tan lejano y ajeno, ya irrecuperable e irreversible, totalmente perdido en el vertedero de su propio absurdo y la irracionalidad ilusa del socialismo. Ahora creo que todo fue el fantasma de una idea nacionalista, de un imaginario país que solo existió en todo caso, en nuestra imaginación tropical y febril, y en una pesadilla macondiana detenida en un tiempo de eterno estupor veraniego. Indudablemente, y el tiempo y la realidad lo han probado, el socialismo desapareció en un abracadabra social, lo mejor del legado de nuestro atisbo de nación, idiosincrasia y cultura; y lo sustituyó por férreas e idiotizantes consignas, repeticiones del absurdo, de la mentira y de la manipulación ventajosa. Para algunos, la isla ajena existe y oigo hablar de ella; pero no estoy seguro si la realidad y la pesadilla, coexisten en diferentes universos para ellos, porque nunca han salido de allí. Yo, aquí lejano, veo llegar, desde el para mi inexistente y supuesto paradisiaco infierno, extraños seres rotos que ya no puedo entender ni en el aparente idioma común. La palabra se vuelve tropeles (la papa en la boca), el volumen es invasivo y violento, la idea se dispersa en oraciones sin terminar, en interrupciones constantes y ausentes de dirección y propósito. Son irrecuperables víctimas del esnobismo, de la vulgaridad y el mal gusto cultural y generacional, que se tragó aquella sensación de país que nunca existió. Solo queda el recuerdo de una Habanera de Lecuona, una ciudad mágica y legendaria, unos viejos trovadores flotando en el humo y el olor imaginario de sus tabacos, el rumor de la bonanza de una  república frustrada, el atisbo de prosperidad en la arquitectura de una versión local barroco-colonial de sus ciudades, de una identidad histórica y de una estructura social diluida en la manipulación de una oportunista pandilla socialista y su comparsa abyecta de músicos, escritores, supuestos intelectuales y policías que nos secuestraron hasta el sueño convertido en pesadilla y rumba represiva. Me pregunto que ha hecho a otros volver al paradisiaco infierno, que para mí ha desaparecido en un abracadabra de dimensión atemporal. Me pregunto con dolor, si cada pueblo tiene lo que se merece. Prefiero el aburrimiento pragmático y meritocrático, la tradición de leyes e instituciones de orden social de la cultura anglo, que hace posible la seguridad y la posibilidad del disfrute humanista de una libertad económico-socio-cultural, en vez de la ensalzada  magia realista de la miseria compartida del pre y post socialismo, como producto de la avaricia socio cultural del tercermundismo; que precisamente es caldo de cultivo para el izquierdismo radical y el oportunismo, matando cualquier posibilidad de una solución inteligente y real para esos países. Prefiero la cultura de un país que en su constitución garantiza el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; por ende, mi apología por comparación. De nuevo, yo les preguntaría a las mulas, mercaderes de la miseria y ex coterráneos que viajan a la isla aprobando con su regreso la miseria de un pueblo: ¿Cómo les fue en la fiesta? 

Imagen de El viajero

Se idealiza demasiado a la juventud.  Nunca he creído que el muy cacareado "cambio generacional" vaya a ser significativo.  Los jóvenes de los partidos políticos de hoy tienen el mismo porte que sus mayores.  En Cuba cada generación de intelectuales de la cultura o no son peores con el tiempo.  Los Desnoes, los Retamar, los Alfredo Guevara, los Carlos Rafael etc,  por lo menos eran personas inteligentes.  Los Congresos mas que transversales son degenerativos.

Imagen de Balsero

Toda esa gente, no piensa. O mejor dicho, piensa en como sobrevivir y la mejor manera que encontraron es la subordinación y la obsecuencia total al régimen. Ya les sacaron la dignidad. Sólo les queda el arroz y los frijoles. Mañana apenas contarán con pan y agua.

Imagen de Pamela Landy

Estimado Amadeus: Alpidio, Fernando Rojas y claque, más todo el resto de corifeos del MINCULT juegan el simple papel de repetidores de lo que se les ordena desde las oficinas de Raúl. Ya sabemos que el ingeniero "puesto a dedo" cumple funciones de títere, una especie de cuchara a lo Dorticós Torrado. El pueblo tuvo la oportunidad de propinarles un buen bofetón el pasado 24 de febrero... pero apostó el pueblo por la continuidad. Pues que tomen chocolate de continuidad. No sé si tendrán para pagar lo que deben, pero quien por su gusto muere... ya sabes. Besote

Imagen de Amadeus

Lo trágico de Cuba no es el castrismo ni el embargo, sino el aburrimiento. Cuba después de 60 años es de un aburrimiento total. Con las mismas consignas, la misma dicción, la misma trova que no ha cambiado en más de medio siglo. Menos mal que uno tiene Netflix.