Martes, 18 de Febrero de 2020
Última actualización: 16:13 CET
Sociedad

'Soy un cubano marxista, muy marxista… me encanta el cine de los hermanos Marx'

Un tal Joel Sánchez ahí. (Cortesía del entrevistado)

"El régimen cubano se ha encargado de que el humor no evolucione. No le interesa ni le sirve", dice el humorista Joel Sánchez, afincado desde hace 21 años en Colombia, donde —aunque él lo relativice— ha influenciado la forma de hacer reír.

DIARIO DE CUBA conversa con él entre cafés en La Tienda del Humor, un pequeño local que es uno de sus sitios favoritos de Medellín, la ciudad en la que reside con su esposa y su hija colombianas.

Se presenta como "Un tal Joel Sánchez ahí", y asegura que Colombia le ha permitido "ser un ciudadano del mundo".

"El humor ni tumba gobiernos ni pone en crisis estatutos morales. Todo lo contrario, sirve como válvula de escape. El humor hace que el pueblo se ría de sus dolores; como decía Moliere, es una anestesia", observa.

Por ello, es un crítico constante sobre el papel de la risa en las sociedades y frente a los Estados. Sobre este y otros temas ha escrito para revistas universitarias y especializadas en arte.

Joel Sánchez fue fundador y director en Cuba del grupo Humoris Causa. Ha sido profesor invitado de universidades como la Nacional de Córdoba, Argentina. Actualmente, dirige la Escuela Cómica del Aburrá, en Medellín.

¿Quién eres?

Soy un emigrante cubano. Trabajo el humor como ejercicio de pensamiento. Me gusta que la risa sea un apéndice; que el motivo de reunirnos sea pensar y que la risa llegue por añadidura.

Soy una persona que cuida la familia a brazo partido. Vivo por ella y estando en familia encuentro mi realización personal.

Soy un tipo obsesivo por el café y por enseñar humor. Hoy voy por el café número 43… Entre la familia, el humor de pensamiento y en medio de tazas de café se me va la vida.

Soy un colombocubano, aunque legalmente solo soy cubano. Un cubano en el exilio, que regresa cada vez menos a la Isla.

¿Cuál es tu mayor logro en Colombia?

Mi familia. Mi esposa colombiana, que es obsesiva con la Filosofía, pasa 19 horas pensando en Filosofía y las otras cinco no, porque está durmiendo, o más bien no me percato porque soy yo quien está durmiendo.

Mi hija es una joven que está siendo preparada para la libertad. Se le dio la oportunidad de practicar dos deportes y tocar tres instrumentos musicales. Habla tres idiomas perfectamente y es campeona departamental de gimnasia en barra asimétrica.

Mi familia nace de una simbiosis de lo vivido por mí en Cuba en los años de verdadera revolución, donde existía una educación amplia, y Colombia, que me aporta un bienestar económico y la libertad para elegir un destino.

Tus libros sobre teoría de humor se agotan pronto en las librerías de Hispanoamérica, pero en tu natal Cuba están proscritos…

Ninguna editorial de la Isla se ha interesado por ellos. Son cuatro libros publicados hasta hoy y en este momento están en el proceso de edición dos y una recopilación de todos. Pronto saldrán a la venta.

¿Qué es el humor de pensamiento?

Te respondo con un ejemplo: cuando el grupo Les luthiers dice: "De cada diez personas que ven televisión, cinco son la mitad".

Las frases mías son más largas: "soy un cubano marxista, muy marxista. Lamento si a alguien no le gusta: me encanta el cine de los hermanos Marx".

Háblanos de tus años en Cuba.

Yo viví en Cuba, cuando se podía vivir del arte. Pertenecía al Centro Promotor del Humor y a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, hasta que en el 98 me fui.

No hay revolución que dure 61 años. La revolución es un proceso social que dura máximo diez, 12 años. El modelo cubano es un proceso totalmente anquilosado y se pagan culpas.

Cuba es hoy como cuando no te fuiste nunca de la casa del abuelo y el abuelo vive como hace 50 años y te dices "¿te quedaste?, entonces te toca vivir bajo mis caprichos".

Cuba es la "casa del abuelo"…

Yo viví en casa de mi abuelo hasta muy grandecito. Había que apagar la luz temprano y estudiar bajo la luz de una vela, porque había que ahorrar energía. El abuelo era el primero que se sentaba a la mesa y nadie se podía parar sin que él se levantara.

Sí, hoy en Cuba se vive en la casa del abuelo. Los que están en el poder son los que primero comen y los que mejor comen, tienen acceso ilimitado a la playa, al hotel de lujo o las casas del Partido.

Un cubano de a pie, si va a Guantánamo, no va a la casa del Partido. Un miembro del Partido, sí. Allí cuenta con piscina, comodidades y cuatro criados que lo atienden.

Triunfar como humorista en Antioquia, Colombia, debió ser muy difícil. En este departamento, el humor es muy costumbrista, machista y cargado de insinuaciones sexuales.

Hace 20 o 30 era así, pero ya es diferente. Sigue primando un poco el humor homofóbico, pero el machista, no.

Para mí no fue difícil. Tuve referentes de la cultura colombiana como Porfirio Barba Jacob y Epifanio Mejía.

¿Cómo subsiste un humorista emigrante en Colombia?

Dirijo la Escuela Cómica del Aburrá. Se llama así en honor al valle donde está enclavada la ciudad de Medellín. Actualmente tengo un número curioso, 69 estudiantes.

Aunque la escuela tiene solo dos años, en Colombia he formado humoristas durante diez años. También he dirigido espectáculos de importantes humoristas.

Por tus manos de docente han pasado reconocidos humoristas como los colombianos Suso el Paspi, Rastacuando y las ecuatorianas Katty García y Cristina Maquilon. También has sido director de espectáculos para colombianos como Guillermo Díaz Salamanca, El Cuenta Huesos, Grupo Salpicón, Don Jediondo, Hernán Orjuela, Puntilla, El Pacero, Carriel y Cacao. Entonces, Joel Sánchez ha aportado a la evolución del humor en Colombia

Decir que he aportado a la evolución en Colombia es atorrante. Mi aporte a este proceso es que el humorista se cuestione qué está haciendo, que indague en qué subgénero se mueve y se vuelva un estudioso del humor. Que lea, investigue y sea disciplinado. Creo que lo he logrado.

Por ejemplo, a Suso el Paspi le aportó a mi escuela la disciplina para los mecanismos del humor. Cuando él hace humor, hace mecanismos de forma disciplinada. El humor tiene 36 mecanismos.

Por ejemplo…

Cuando Facundo Cabral dice: "Jesús, honorable judío, se ocupó de nuestro corazón; Marx, honorable judío, se ocupó de nuestro estómago; Freud, honorable judío, se ocupó de nuestro sexo. Después llegó otro honorable judío, Einstein, y nos demostró que todo eso era relativo", eso se llama "humor por asociación".

Cuando Puntilla dice: "Mi mujer y yo nos llevamos super bien, nos entendemos perfectamente, incluso ayer en la cama los dos teníamos dolor de cabeza", ese mecanismo se llama "doble sentido", porque se habla sexo, sin mencionar la palabra sexo.

El "sarcasmo" es el mecanismo del humor más difícil y peligroso. Cuando un humorista hace buen sarcasmo terminan matándolo como al colombiano Jaime Garzón, a quien asesinaron por decir cosas como estas: "liberales y godos… total piensan igual, gobiernan igual, roban igual" o "este país se escandaliza porque uno dice hijoeputa en televisión, pero no se escandaliza cuando hay niños limpiando vidrios y pidiendo limosnas; eso sí que no, eso es un folklore".

¿Un tal Joel Sánchez volvería a Cuba?

Hoy por hoy para mí sería difícil presentarme el mes entrante en La Habana, me daría terror. Porque los humoristas cubanos se quedaron patinando en cosas que a mí no me interesan y creo que a un público medianamente inteligente no le deberían interesar.

El humorista cubano se quedó en que si el policía es oriental, si el bus está lleno o no, el chistecito con cierta sutileza política, pero no van de frente. No los cuestiono, solo digo qué tipo de humor hacen.

El régimen se ha encargado que el humor no evolucione, no le interesa, ni le sirve.

¿Cómo es hoy el humor en Cuba?

El humor en Cuba ha sido la válvula de escape del pueblo, es el único espacio donde se ha permitido decir y entender todo. Pero, contrario a lo que piensa todo el mundo, es un juego al régimen; sucede en Cuba, sucedió en la Argentina de Videla. Mientras los intelectuales o periodistas se exiliaron, Les Luthiers continuó en su país.

En Humoris Causa teníamos un personaje que representaba a Fidel y este decía: "Los americanos quieren vencer al pueblo cubano por hambre; eso es imposible, porque si yo en 45 años no he podido... ". En algún momento personas cercanas a Fidel, me comentaron que él refería este chiste en reuniones privadas.

Para las dictaduras el humorista es el muchacho travieso que se ríe de ellos.

En Cuba, los periodistas independientes o las Damas de Blanco, son maltratados o llevados a prisión; a los humoristas, el régimen le pasa el brazo sobre los hombros y los invita a fiestas privadas.

2 comentarios

Imagen de Albino Negro

Ese pelú, escribió y dirigió la obra Marketing, es un monstruo, en la Cuba de 1990 y pico. Los vi mil veces en el Teatro Nacional. 

Imagen de Ares III

Este señor se llena la boca para decir que los humoristas cubanos no le van de frente al régimen. Pero parece que él también se cuidó muchísimo de hacerlo. No le veo el mérito por ningún lado...