Viernes, 20 de Septiembre de 2019
Última actualización: 18:50 CEST
Artes plásticas

'Cable a tierra': artistas pinareños en La Habana

'El libro', de Juan Carlos Rodríguez. (DDC)
'Réplica', de Enrique Rosell. (DDC)

La cercanía geográfica entre Pinar del Río y La Habana ha permitido, a lo largo de la historia, el intercambio abierto entre creadores de ambas provincias. Muchos son los pinareños que destacan en el panorama visual de la Isla. Pedro Pablo Oliva, Segundo Planes, Eduardo Ponjuan, Abel Barroso y Wilay Méndez Páez…

Miguel Ángel Couret y Lázaro Prieto González son exponentes de lo mejor del arte contemporáneo de esa provincia. Como promotores culturales y curadores, a principios de agosto desembarcaron en la Galería de Arte Casa 8, del Fondo Cubano de Bienes Culturales, con el proyecto colectivo Cable a tierra. Les acompañan Tamara Campo Hernández, Javier Ampudia Pacheco, Michel (GMG),Enrique Rosell, Arquímides Lores (Nelo), Israel Naranjo y Juan Carlos Rodríguez Valdés.

Algunos de ellos son poco conocidos en La Habana; otros, en cambio, han forjado una carrera dentro del circuito de la capital. Son los casos de Campo Hernández, quien exhibió la instalación Blanco en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, en la pasada Bienal; de Couret, cuya exposición personal Dreams fue presentada en el Palacio Marqués de Arco en 2017; y de Rodríguez Valdés, actual director del Museo de Arte de Pinar del Río (MAPRI), cuyas enigmáticas tablillas fueron exhibidas en la primera gran exposición sobre el libro de artista en Cuba, realizada en el Luz y Oficio, también en 2017. 

En Cable a tierra, Tamara Campos exhibe Testigo (2017), trípticode objetos esculturados; Couret muestra La espiral (2019)técnica mixta sobre papel, y Rodríguez Valdés El libro (2015), instalación de tablillas de madera, intervenidas con diversos materiales.

Por su parte, Enrique Rosell despliega la instalación Réplica (2008), donde humaniza una mesa de madera. El mueble se muestra desafiante ante los espectadores. La postura no es complaciente, más bien todo lo contrario. Pero es justamente sobre esto que dialoga el autor. Arquímides Lores (Nelo) despliega Revolución (2018), tela de grandes dimensiones y marcado carácter futurista, que remite al Cristo saliendo del Juanelo (1966), de Antonia Eiriz. Por supuesto, ni el contexto es el mismo, ni la obra de Nelo posee la carga dramática o la fuerza de la pintura de Eiriz. No obstante, recuerda el ambiente reflejado por la pintora, un mundo dominado por la tecnología, la incomodidad y lo atemporal.

Javier Ampudia Pacheco, por su lado, muestra Confesión (2017), instalación realizada con fragmentos de una viga de madera, cortada en 40 pedazos. El ritmo minimalista se rompe con otro cuadrado conformado por un guión de novela radial rasgado. De este modo nos remite a la historia y sus procesos. 

Comunalka, de Michel (GMG) realizada en 2018, y Status Quo II, de Lázaro Prieto González (2019), introducen la fotografía en la muestra. El primero la utiliza como testimonio de realidades que encuentra a su paso. El segundo, como parte de procesos creativo-experimentales mediante los cuales trasmite instintos y sensaciones desde lo autoreferencial.

Cierra la muestra Mi historia (2018), de Israel Naranjo, pintura que, dentro del conjunto, desafina. No es obra que pueda equipararse a las demás, ni es su calidad pictórica ni en su referentes formales o conceptuales. Naranjo refleja un tema demasiado trillado, abordado eficazmente ya desde los años 80 por artistas como Ciro Quintana, creador desafortunadamente desconocido por las nuevas generaciones.

Con Cable a tierra, el Fondo Cubano de Bienes Culturales y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba de Pinar del Río, organizadores de la muestra, pretenden acercar la obra de artistas de distintas generaciones a otros públicos del país. "Desconocemos cual será la próxima parada —nos dice Couret—, por lo pronto estamos aquí, con los cables en tierra".

La muestra podrá ser visitada en los horarios habituales hasta el 2 de septiembre, en Casa 8, situada en la Calle 8 e/ 13 y 15, Vedado, La Habana.

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