Domingo, 1 de Diciembre de 2019
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Represión

'Tengo miedo de que el miedo me haga traicionar mis principios y a la gente que yo quiero'

Adonis Milán. (B. GONZÁLEZ ARENAS)

El pasado miércoles 14 de agosto Adonis Milán fue secuestrado en la calle D y 25 en El Vedado. Dos policías le quitaron su teléfono y lo metieron en una patrulla. Obedecían a los paramilitares castristas que llevaban días llamando y hostigando al joven director teatral cubano.

Adonis Milán tiene 25 años y nació el 5 de diciembre de 1993. Pocos días después de su nacimiento su padre abandonó Cuba y Adonis creció atendido por su madre, su abuela, y una familia paterna a la que la emigración deshojó, progresivamente, hasta dejar una casa vacía que él ocupó hasta hace muy poco.

"Cuando mi tía, la dueña de la casa, vino en diciembre de 2018, la Seguridad del Estado comenzó a acosarla. Ella me contó que la llevaron a Villa Marista y la amenazaron con que le iban a quitar la casa sino me sacaba de allí", comenta Adonis.

Debió entonces recoger sus cosas y volver a la casa materna donde creció, además de con su mamá y su abuela, con un tío enfermo de esquizofrenia y su abuelo, que llegó de alguna parte en su adolescencia y se instaló a vivir con ellos.

"Mi tía y yo mantenemos la relación, pero ella tuvo mucho miedo. El miedo es la peor cosa que nos puede pasar, se nos gobierna a través de él", dice.

Adonis Milán es de Jesús María, un antiguo barrio habanero en que por siglos los horarios y las relaciones entre los vecinos fueron definidos por las jornadas laborales del puerto de La Habana. Pero mucho antes de que Adonis naciera, el puerto ya había dejado de ser el magnífico embarcadero que justificaba el crecimiento barrial en sus márgenes.

"Mi primaria se llama Emilio Núñez, es una escuela grande en Jesús María. Allí un profesor abusó sexualmente de mí cuando tenía diez años. En varias escuelas él tenía un historial de abuso sexual a menores. Se presentaba como el maestro ideal, era el del Partido, un hombre intachable que nos llevaba a su casa y allí abusaba sexualmente de nosotros. Finalmente fue denunciado y fue a prisión. Lo denunció una maestra luego de que dos niñas de las que él abusó se lo dijeron."

Este profesor no se limitaba al abuso sexual, sino que dentro del aula abusaba físicamente de sus alumnos, golpeándolos durante accesos de furia o como castigo.

Durante su enseñanza media Adonis Milán comenzó a relacionarse con el teatro en diversos espacios de aficionados. En el 2010 se vinculó a los talleres de actuación de Daisy Sánchez, y fue su contacto con Berta Martínez y el trabajo con Antonia Fernández, como asistente de dirección del Estudio Teatral Vivarta, los que considera definitivos en su formación como artista teatral. El 30 de agosto de 2015 funda Perséfone Teatro, grupo con el cual debía desarrollar su carrera como director.

"Para mí el teatro no es un espacio para experimentar, no creo en el teatro como mejora humana, para mí es un acto de fe, de sacrificio y de dolor, nace en la sangre y muere en la sangre. No es terapia de ayuda, no es para que tú te sientas bien. Si tú eres miserable en tu vida, miserable te vas a morir."

La importancia de la experiencia en su concepción del teatro, la marca que sobre los sujetos cotidianos deja el sufrimiento y el abandono, fueron un objetivo de la puesta en escena de Perséfone Teatro desde su inicio. Y fue la búsqueda de esa experiencia la que trajo sobre Adonis el acoso, el secuestro continuado, y el agobio de los paramilitares castristas.

"Lo que yo vine a buscar en la oposición era una experiencia, yo no vine buscando ser un líder, ser un político, ni siquiera cambiar el país. Quería conocer a Berta Soler, por eso fui a su casa, a Rosa María Payá, Lía Villares, para mí eran las heroínas trágicas por excelencia, quería tenerlas en mi carne, pero para mi grupo de teatro y mi experiencia en el teatro. El 4 de febrero de 2018 salí con las Damas de Blanco, era su  domingo 133 de protesta. Yo siempre he querido ser parte de algo, y nunca he sido parte de nada, solamente del teatro."

En su artículo "Mi primer encuentro con la Seguridad del Estado", Adonis relata el primer interrogatorio paramilitar de que fue víctima. Expone con gracia y desenfado un interrogatorio que lo llevó al miedo, a la aceptación del trabajo de informante y a la firma de un "juramento" en el que se comprometía a trabajar para los paramilitares.

"Si cumplía con su petición de ser un chivato, me proporcionarían beneficios para mi grupo de teatro y me darían un proyecto en el Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE), donde tendría una plantilla de actores y más adelante una sede oficial", reconocía en ese artículo.  

Era su "informe contra mí mismo", dos veces valiente, denunciaba a la vez a sus persecutores y a su miedo. Pero el acoso apenas comenzaba, el horror es mayor cuando la agresión queda suspendida y el tiempo se convierte en la espera de su consumación.

Fue también en diciembre de 2017 cuando su madre, trabajadora del Hotel Habana Libre, quedó desempleada. "Ella perdió el trabajo cuando yo empecé a tener problemas con la Seguridad del Estado. Por 20 años fue camarera, luego supervisora, y cuando la dejan en la calle lo que estaba era limpiando."

Con el tiempo, el asedio no haría sino incrementarse.

"Con la Seguridad del Estado no se juega"

Pocos meses después de haber sido expulsado de la casa de su tía producto de las presiones paramilitares, en mayo de 2019 la actriz Liu Cobas, con quien ultimaba la puesta de Andrómaca, sobre el texto de Eurípides, dejó de responder su teléfono y le bloqueó en Facebook.

"Fue cinco días antes del estreno. Yo me había encerrado en mi casa a trabajar con ella, y después que me sacaron de allí, empezamos a trabajar en espacios ruinosos de la ciudad. Fue una relación difícil porque tuve que ser el director malo, ella no era actriz, tenía que ser el personaje, así trágicamente, como una película de Lars Von Trier, ella tenía que sufrir lo que estaba sufriendo la protagonista. Yo creo fervientemente en eso."

No sin frustración, añade Adonis: "A los pocos meses un amigo me manda una foto de ella, estaba en el extranjero, y hasta el día de hoy nunca se ha comunicado conmigo".

El 3 de julio de 2019 la periodista de Cibercuba Iliana Hernández organizó una fiesta de cumpleaños en su casa, en el barrio de Cojimar. Adonis llegó temprano. Poco después llegó Omara Ruiz Urquiola y la policía quiso impedir su paso. Adonis Milán la ayudó a entrar a través del bloqueo policial. "Al día siguiente me llaman y me dicen 'Oye, vamos a hablar', y yo les respondí que no tenía nada que hablar con ellos y colgué. Entonces empezaron a ir a casa de mi mamá."

El pasado 14 de agosto, luego de ser secuestrado por la policía y llevado a la estación policial de Zanja, los paramilitares que llevaban días de hostigamiento lo interrogaron y encerraron en un calabozo por cinco horas.

"Había dos agentes, uno que se hace llamar José y un calvo bajito que se presentó como capitán. Los dos estaban vestidos de civil. Es el calvo el que me dice 'Te vamos a desaparecer, a mí no me cuesta nada meterte un tiro en la cabeza y matarte'. Lo que ves frente a ti es una persona que disfruta el miedo que te produce. Es un esbirro, alguien a quien no le temblaría la mano para darte un tiro. Yo me empecé a sentir mal.  Jugaba conmigo, siempre hacen lo mismo: 'te vamos a dejar, no te vamos a dejar, te vamos a dejar, no te vamos a dejar'. Porque yo, eso lo sabe la Seguridad del Estado, no puedo con un calabozo, me siento muy mal en un calabozo. Me entran temblores."

Adonis encontró la identidad del criminal que lo amenazó de muerte registrada como un represor violento por el sitio web Represores Cubanos, su nombre es Michel Palacios González.

Intimidado por la experiencia, se comprometió a responder al teléfono y asistir a las citaciones que le hicieran. Un día después, el jueves 15 de agosto, lo llaman, él declara que se siente mal y una nueva cita es pactada para el día siguiente.

Esos días Adonis cuidaba la casa de su amiga Omara Ruiz Urquiola en el municipio habanero de Playa. La citación era para un parque cerca de allí, a las 2 PM. "Yo me levanté, le di comida a los gatos y salí. Llegó una patrulla y en ella venía José, uno de los que me había arrestado dos días atrás. El calvo que me había amenazado de muerte no estaba. Me dice: 'Vamos que necesito hablar contigo en otro espacio'".

La patrulla conduce a Adonis hasta una estación policial en Marianao. Allí se le presenta un hombre vestido de civil que le asegura ser teniente coronel.  "Me dijo que yo había jugado con la Seguridad del Estado y que con la Seguridad del Estado no se juega. Lo mismo que me dijo el otro calvo asesino."

Omara Ruiz Urquiola, Iliana Hernández, Luis Manuel Otero AlcántaraRosa María Payá y Tania Bruguera eran nombres que se sucedían una y otra vez durante el interrogatorio. Le preguntó por su familia y por el estado de salud de su mamá, y le amenazó con recluirlo en prisión. Le exigieron que escribiera en un papel que no iría más al espacio del artista Luis Manuel Otero Alcántara.

"El documento tenía que comenzar con la expresión 'Me comprometo', así, como si fuera un niño de primaria. Por último, me empieza a preguntar sobre la casa de Isabel, la madre de Omara. '¿De qué color está pintada? ¿Quién vive en la casa? ¿Isabel qué se llama ella?' Lo saben, pero lo hacen para seguir la presión psicológica. Yo empecé a llorar y a gritar '¡Ya no me pregunten más nada, no puedo más!'. El tipo se paró y dijo: 'Espérate, espérate, ahora vamos a ver qué vamos a hacer contigo'. Salimos de allí y le pregunté si me iban a dejar en la calle 70 de nuevo. Me respondió que no, que sería conducido. 'Vamos para Guanabacoa', le dijo al patrullero."

En el camino Adonis sufrió un ataque de pánico, algo que conoce pues los ha padecido en el pasado y recibido tratamiento especializado por ello. "Yo me tiré en el piso de la patrulla y le dije que me diera un tiro en la cabeza. Cuando llegamos a la estación les dije que le iba a ayudar en lo que fuera, ya no podía más. Me hacen firmar otro papel, en este yo me comprometía a colaborar con ellos, a ser agente de la Seguridad del Estado. Entonces me dijeron que escogiera un nombre y yo escogí Dani, agente Dani".

Sobre las 4 PM e lo llevan al calabozo. "Me pusieron en una celda solo. Estuve la mayor parte del tiempo en posición fetal, dentro del colchoncito ese, con una peste terrible. Sentía mucho frío, dolor de cabeza, ganas de vomitar, trataba de no mirar hacia la reja. No comí ni bebí, la policía te pregunta: '¿Quieres comer? ¿Quieres desayunar?', pero en ese momento lo que yo quiero es morirme."

El sábado 17 de agosto, cumplidas 24 horas de internamiento, los paramilitares castristas llegaron, llevaban una lata de refresco y unas galleticas para Adonis, le bromeaban con frases como "Ya tú eres de nosotros" o "Ya el trato contigo va a ser diferente". Le hicieron redactar un tercer documento sobre actividades a las que había asistido y personas conocidas.

Liu Santiesteban y Félix Llerena habían alertado sobre la desaparición de Adonis desde el primer momento, él les había pedido que lo hicieran si él no se comunicaba con ellos poco tiempo después de la hora de su citación. Las mucosas de la boca se le secaron y cuartearon por el tiempo que estuvo sin beber agua ni comer.

"Ahora mismo siento que necesito ayuda, a veces no logro concentrarme, tengo el fantasma de esa gente todo el tiempo. Tengo miedo por mi familia, por mi trabajo, tengo miedo de que el miedo me haga traicionar mis principios y a la gente que yo quiero. No creo en el patriotismo ni en esa cosa épica. Pero sí me dolería mucho traicionar a Omara, a Iliana, a Rosa. Yo no nací para traicionar, yo vengo del teatro, vengo de un espacio que dice la verdad, siempre he luchado por la verdad y la libertad."

Pocos días después Adonis fue citado nuevamente, las llamadas telefónicas no han cesado hasta el día de hoy.

En la actualidad, Adonis Milán trabaja cinematográficamente la adaptación teatral de la Antología de Spoon River, un conjunto de epitafios poéticos de los habitantes muertos del pueblo de Spoon River, escritos por Edgar Lee Master. El formato cinematográfico se le aparece como una alternativa a la amarga experiencia que le dejó Andrómaca, a la ausencia de espacios de ensayo y representación, y a la persecución paramilitar castrista.

Adonis lee un fragmento de uno de sus poemas favoritos: "Ustedes, vivos, ustedes son en verdad tontos/ que no conocen el camino del viento/ y las fuerzas invisibles/ que gobiernan los procesos de la vida".

1 comentario

Imagen de Egroj

Y al cabron ese de Michel Palacio Gonzalez, que esta metido en cuanta represion a la disidencia ocurre en cuba, ni siquiera se le pica la manguerita de la gasolina de la moto, ni se enreda con un cable de tenderera o le pasa por arriba a una tabla con clavos :(