Viernes, 22 de Noviembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
ÁFRICA

El Congo se enfrenta a su brote de ébola más letal, ya con más de 280 muertes

Una sanitaria carga un bebé enfermo con Ébola en un hospital en Oicha, República Democrática del Congo. (REUTERS)

Un total de 283 personas han muerto por ébola en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), lo que convierte el brote en el más letal de la historia del país, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, reportó EFE.

De esos fallecimientos, 235 han sido confirmados en pruebas de laboratorio y los 48 restantes son probables, de acuerdo con un informe divulgado a última hora del domingo con cifras vigentes hasta el 8 de diciembre.

El número de casos se sitúa en 494, de los cuales 446 están confirmados y 48 son probables.

Esta epidemia supera así a la que era, hasta ahora, la más mortífera de la historia de la RDC, que se produjo en la localidad de Yambuku, en el norte del país, a finales de agosto de 1976, y que es considerado como el primer brote de ébola registrado en el mundo.

Con una tasa de mortalidad de casi el 90%, en esa aquella ocasión fallecieron a consecuencia del virus 280 personas de los 318 casos contabilizados.

La actual epidemia es también la segunda más grande del mundo en número de casos, solo por detrás de la desencadenada en 2014 en África Occidental.

El actual brote en RDC se declaró el pasado 1 de agosto en las provincias de Kivu del Norte e Ituri, pero el control de la epidemia se ha resentido por el rechazo de algunas comunidades a recibir tratamiento y la inseguridad en la zona, donde operan numerosos grupos armados.

Desde el pasado 8 de agosto, cuando empezaron las vacunaciones, cerca de 43.500 personas han sido inoculadas, en su mayoría, en las ciudades de Mabalako, Beni, Katwa y Butembo, de acuerdo con las últimas cifras del Ministerio de Sanidad.

Se trata del segundo brote declarado en 2018 en RDC —solo ocho días después de que el ministro congoleño de Sanidad, Oly Ilunga, proclamase el fin de la anterior epidemia, en el oeste del país— y el peor de la historia de RDC en relación con el número de contagios.

El brote más devastador a nivel mundial fue declarado en marzo de 2014, con casos que se remontan a diciembre de 2013 en Guinea Conakri, país del que se expandió a Sierra Leona y Liberia.

En octubre de 2014 el Gobierno cubano envió una brigada de 250 médicos y enfermeros a estos tres países.

Con el apoyo de la OMS, La Habana mantuvo hasta marzo de 2015 a 165 colaboradores en Sierra Leona, otros 53 profesionales sanitarios en Liberia y 38 en Guinea Conakry. Dos de los profesionales murieron, según la prensa oficial, por paludismo, no por ébola. Sin embargo, uno de ellos fue enterrado en suelo africano, como había advertido el Gobierno que haría, si alguno de los profesionales enfermaban durante la misión humanitaria.

Casi dos años después, en enero de 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el fin de esta epidemia, en la que murieron 11.300 personas y más de 28.500 fueron contagiadas, cifras que, según esta agencia de la ONU, podrían ser conservadoras.

El virus del ébola se transmite a través del contacto directo con la sangre y los fluidos corporales contaminados, provoca fiebre hemorrágica y puede llegar a alcanzar una tasa de mortalidad del 90% si no es tratado a tiempo.