Jueves, 19 de Septiembre de 2019
Última actualización: 18:50 CEST
COLOMBIA

Duque pide a La Habana el arresto de los comandantes del ELN que están en la Isla

Personal de emergencia responde al atentado con bomba en una academia de policía en Bogotá. (AP Foto)
Familiares de las víctimas del ataque en Bogotá. (AP)

Colombia pidió al Gobierno de Cuba que arreste a diez comandantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que se encuentran actualmente en La Habana para conversaciones de paz después de que un atentado con coche bomba atribuido a los rebeldes izquierdistas matara a 21 personas e hiriera a decenas en una academia de la policía en Bogotá.

El presidente Iván Duque dijo a última hora del viernes que revocó un decreto que suspendía las órdenes de detención contra los líderes del último grupo insurgente colombiano, quienes han estado viviendo en la Isla.

"Para toda Colombia hoy es claro que el ELN no tiene ninguna genuina voluntad de paz", dijo Duque en un discurso televisado, durante el que hizo mención de una larga lista de secuestros y ataques atribuidos a los guerrilleros desde que comenzaron las negociaciones de paz en 2017, precisó un reporte de la agencia AP.

"Agradecemos la solidaridad expresada por el Gobierno de Cuba el día de ayer y hoy. Les pedimos hacer efectivas las capturas de los terroristas que se encuentran en su territorio y entregarlos a las autoridades policiales colombianas", agregó, antes de añadir que no existe ninguna ideología ni causa que justifique la crueldad del ataque del jueves.

Duque hizo los comentarios luego de que las autoridades afirmaron que un experto en explosivos manco del ELN fue la persona que realizó el ataque, que ha sido el más mortífero en la nación sudamericana en 15 años.

Aunque José Aldemar Rojas no tenía antecedentes penales, las autoridades dijeron que el hombre de 56 años es el mismo individuo que aparece en los informes de inteligencia bajo el alias de Mocho Kiko. Se cree perdió parte del brazo derecho mientras manipulaba explosivos durante una larga carrera clandestina con una célula del ELN cerca de la frontera con Venezuela. Murió en el ataque del jueves.

El atentado evocó algunos de los incidentes más cruentos del pasado reciente colombiano y suscitó interrogantes graves acerca de las amenazas a la seguridad que persisten tras el acuerdo de paz de 2016 con las FARC.

También parece marcar el regreso de Duque al discurso sobre el imperio de la ley con el que hizo campaña para las elecciones del año pasado, pero que moderó después que asumió el cargo.

Aunque Duque no cerró por completo la puerta a un acuerdo negociado a décadas de guerra con el ELN, reiteró sus exigencias de que los grupos cesen inmediatamente todos los ataques y liberen a las 16 personas que se presume mantienen secuestradas como condición para reanudar las negociaciones estancadas.

También prometió condenar a cualquier gobierno que proporcione un refugio seguro al grupo, una indirecta dirigida a Venezuela, que es considerada como una retaguardia valiosa para la célula clandestina a la que presumiblemente pertenecía Rojas.

Apoyo internacional

"El engaño sistemático y la violencia irracional han caracterizado casi tres décadas de fallidas conversaciones con el ELN", dijo Duque, quien durante el día recibió llamadas de apoyo por parte de varios mandatarios extranjeros, así como del secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo.

La Habana, que ha patrocinado las negociaciones de paz y ayudó a mediar el histórico acuerdo de 2016 con las FARC, expresó sus condolencias a Colombia.

El Gobierno de Cuba "actuará en estricto respeto a los Protocolos del Diálogo de Paz firmados entre el Gobierno y el ELN, incluido el Protocolo en Caso de Ruptura de la Negociación. Está en consulta con las Partes y otros Garantes", tuiteó el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez.

El número de muertes, de 21, lo volvió el atentado más sangriento desde la explosión de un coche bomba en 2003 contra un club bogotano de alta sociedad, que dejó 36 muertos. El ataque del jueves resultó especialmente perturbador porque el objetivo, la escuela General Santander en el sur de Bogotá, es una de las instalaciones más protegidas de la capital.

Con ayuda de cámaras de seguridad y las huellas dactilares de su mano izquierda, los investigadores identificaron rápidamente a Rojas y determinaron que era el dueño y conductor de una camioneta Nissan 1993 cargada con 80 kilogramos (175 libras) del explosivo pentolita, con la que atravesó un retén de seguridad para irrumpir en el complejo arbolado.

Solo un pequeño número de los 20 cadetes fallecidos han sido identificados plenamente porque los cadáveres de las jóvenes víctimas estaban muy mutilados.

Poco se sabe de Rojas.

Los registros muestran que compró el auto hace diez meses a Mauricio Mosquera, quien, según las autoridades, fue acusado anteriormente de terrorismo y rebelión. El auto fue inspeccionado por última vez hace seis meses en la oriental ciudad de Arauca, cerca de la frontera con Venezuela.

La misma región fronteriza es un bastión del ELN, que ha estado intensificando sus ataques contra objetivos policiales e infraestructura petrolera en la zona volátil. Las autoridades dijeron que Rojas viajó en varias ocasiones a Venezuela para entrenar a los rebeldes en el uso de explosivos.

En las últimas dos décadas, el grupo de inspiración revolucionaria cubana, que se cree que tiene alrededor de 1.500 combatientes, nunca ha sido capaz ni ha mostrado mucho interés en llevar a cabo actos de violencia de alto perfil.

No obstante, han ganado fuerza desde que el acuerdo de paz de 2016 con las FARC condujo a la desmovilización de unos 7.000 guerrilleros.

El diario El Mundo recuerda que el ELN es una amalgama de influencias sobre todo religiosas y nacionalistas. Su vocación es de resistencia y su gran esfuerzo es mantenerse ligado a ciertas regiones. Se ven como un núcleo de resistencia para proteger a comunidades y grupos sociales.

Es una organización que no tiene opción de triunfo, pero que puede seguir resistiendo durante muchos años. La opción de triunfo militar ya no existe, pero no por eso el ELN deja de crecer. La guerra se hace con dinero y en Colombia hay muchos caudales ilegales de sectores como la minería ilegal o el narcotráfico. Ahora el ELN tiene mucho más dinero por lo que se ve en las imágenes que se conocen.