Domingo, 17 de Noviembre de 2019
Última actualización: 16:13 CET
Venezuela

¿Quiénes son los venezolanos decididos a llevar la ayuda humanitaria a su país?

Venezolanos en Cúcuta. (COMITÉ DE AYUDA HUMANITARIA)
José Rafael Pérez y Manuel Alania, (J. A. GÓMEZ TOBÓN)

Venezolanos que venden dulces en las calles, limpian parabrisas en los semáforos o esperan el llamado para un trabajo a un costado del centro comercial Ventura Plaza, de Cúcuta, Colombia, son gran parte de los que este sábado pasarán la ayuda humanitaria hacia Venezuela. DIARIO DE CUBA habló con ellos.

Estuvieron entre los 317.000 asistentes al concierto "Venezuela Aid Live" de este viernes. Querían decirle al mundo y a Nicolás Maduro que van a cambiar el rumbo de su país.

A Manuel Alania y a José Rafael Pérez no les importó salir a las 5:00 de la mañana sin desayunar, caminar 13 kilómetros, soportar un asfixiante calor durante 12 horas para mostrar su "inconformidad con la dictadura y la corrupción" que acabó con Venezuela.

"¡Basta ya de muertes de niños por falta de comida o medicamentos!", dice Manuel Alania, quien salió hace dos meses del estado Zulia, cansado —según relata— de que el fruto de su trabajo quedará en manos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Manuel revendía artículos de primera necesidad, adquiridos en el mercado negro. "En Venezuela la distribución de comida es regulada por el Gobierno. Pero los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) solo llegan a unos pocos; el resto se vende en bodegas a los bachaqueros".

"A mí los guardias de la GNB me la tenían montada por no tener el carné bolivariano. Cuando no tenía dinero para darles, me quitaban la harina, el pan, las pastas o el aceite. No les importaba que yo tuviera una hija de meses", añadió.

El Gobierno de Maduro utiliza los CLAP para "premiar" a sus seguidores. Para Manuel, esta es "la actividad más corrupta del Gobierno".

"Son para todo el pueblo, pero solo les llega sagradamente cada 21 días a los que tengan el carné bolivariano. Yo nunca recibí uno", asegura.

Es una forma de mantener subyugado al pueblo mediante el hambre, "porqué con el salario mínimo solo se compran dos libras de arroz, una de harina, una de pastas y media libra de carne molida", afirma Manuel.

A su juicio, el "régimen de Maduro" se sostiene gracias al carné bolivariano, ya que tenerlo significa a cada familia, además de las bolsas CLAP, un subsidio mensual del Estado de entre 50 y 150 dólares.

Manuel dice que uno de los momentos más bellos que vivió el 22 de febrero, durante el concierto solidario, fue al recibir un pastel de garbanzos y un vaso de avena después de andar varias horas para llegar al Puente de Unidad. "Unos jóvenes que levantaban una bandera venezolana de 20 metros, nos llamaron y nos dieron comida".

Este sábado está decidido a caminar kilómetros para cruzar la frontera y llevar alimentos y medicamentos para su gente. Según él, es la única forma que tiene de decirle a Maduro "que desaloje de mi país".

"No existe gobierno más corrupto"

José Rafael Pérez dejó hace 22 días a su esposa y a sus hijas, de 19 y 9 años, en Barquisimeto, Venezuela, porque no tenía con qué cubrir las necesidades de su familia. La única comida que hace en el día es un plato de arroz y un pedazo de pollo que le cuestan 70 centavos de dólar. Paga una habitación de siete dólares por noche con nueve venezolanos más.

José era agricultor en su país, alquilaba un pedazo de tierra y cosechaba hortalizas y legumbres. Según él, 20 años atrás una cosecha le podía dejar 200.000 bolívares. Pero desde hace cuatro años, por culpa de la gran devaluación de la moneda venezolana, solo le quedaban deudas después de largas faenas.

En 2018 la devaluación de Venezuela fue de 1.300.000 por ciento. Voto la primera vez por Chávez, "pero por Maduro, nunca", dice.

Al igual que para Manuel, para José no existe gobierno más corrupto en el mundo que el de Nicolás Maduro.

"La segunda esposa de Maduro, Cilia Flores, es parte de los dueños de SCO Ingeniería S.A., empresa que contrata con PDVSA, igual pasa con los CLAP. Para nadie es un secreto que todos los militares se lucran de todas las ayudas que son para el pueblo", dice José.

Hoy ve una esperanza a la que agarrarse. Cree que los últimos hechos en Cúcuta así se lo demuestran y asegura que es firme su determinación de ayudar al paso de la ayuda junto a miles de sus hermanos venezolanos. Aunque tiene temor de la respuesta de los llamados "colectivos" (paramilitares oficialistas), cree que "gran parte de las bases de la Guardia Bolivariana se unirán".

José recuerda como un momento especial la llegada de Juan Guaidó a Cúcuta. Hasta tiene en memoria la hora, 5:28PM. "Lloré, como muchos. El presidente Guaidó al meterse por una trocha para ingresar a Colombia nos demostró de qué está hecho", dice.

"Entró como hice yo y miles de venezolanos. Es un valiente, se metió por la trocha, y estaré en la batalla con él".

El "día D"

Juan Guaidó y el presidente de Colombia, Iván Duque, comenzaron a las 7:00 de la mañana de este sábado a entregar las 600 toneladas de alimentos a los diferentes coordinadores encargados de organizar el paso de la frontera: José Manuel Olivares, para el puente internacional Simón Bolívar; Ismael García, en Tienditas; Gaby Arellano, en el Francisco de Paula Santander, y Omar Lares, para el paso de la Unión.

Nicolás Maduro ordenó el viernes el cierre "total" de todos esos puntos, excepto el de Tienditas, pero las autoridades venezolanas lo bloquearon hace casi dos semanas.

El cierre dejó varados, en lado colombiano, a 50 periodistas venezolanos que cubrían el concierto solidario en Cúcuta.

Pese a esto, el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, declaró a la cadena Telesur que no se impedirá el paso de personas que lleven paquetes.

El intento de impedir el paso de la ayuda humanitaria ya dejó dos indígenas muertos y cerca de 15 heridos en un operativo del Ejército venezolano en Gran Sabana, estado Bolívar, cerca de la frontera con Brasil. El canciller venezolano, Jorge Arreaza, exculpó a los militares de los sucesos.

A pesar de esos hechos, los más de 600.000 voluntarios venezolanos están decididos a pasar la ayuda a su país.