Domingo, 17 de Noviembre de 2019
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Argentina

La economía centra la carrera electoral en Argentina

Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner en 2012. (CLARIN)

En medio de las advertencias de economistas sobre la necesidad de reformas, cambios en la conducción económica y un mercado cambiario inestable, transcurre la campaña electoral para las elecciones presidenciales en Argentina, pautadas para el 27 de octubre.

Las elecciones primarias que se celebraron el pasado 11 de agosto no tienen un carácter vinculante, pero dada la diferencia de votos que obtuvieron las dos principales propuestas presidenciales, han terminado teniendo un efecto psicológico, no solo entre los argentinos sino en los mercados.

La fórmula presidencial de Alberto FernándezCristina Fernández de Kirchner obtuvo un 15% de votos más que la que encabeza el actual presidente Mauricio Macri, quien busca la relección para un nuevo período de cuatro años.

Según diversos analistas, la crisis económica en Argentina, pese al auxilio del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha terminado por castigar a Macri y podría allanar el camino para un regreso del kirchnerismo al poder.

Alberto Fernández, ungido como candidato a presidente por la propia CFK, el acrónimo de la expresidenta y ahora candidata a vicepresidenta, en inusual y extensa entrevista con el diario Clarín aseveró este 18 de agosto que "nosotros somos mucho más que kirchnerismo". En esa entrevista Fernández se mostró bastante moderado y abierto al diálogo con diversos sectores productivos del país, incluido el campo con cuyos productores Cristina Fernández estuvo enfrentada en su gobierno.

Lacunza y los retos inmediatos

El fin de semana pasado, en Buenos Aires, se concretó el cambio en la conducción económica al ser designado Hernán Lacunza al frente del Ministerio de Hacienda, en sustitución de Nicolás Dujovne, quien renunció como respuesta al fracaso electoral de Macri en las primarias, que se achaca principalmente a los problemas económicos.

Lacunza, en cuestión de nueve semanas, antes de las elecciones presidenciales, deberá haber reajustado el acuerdo del FMI con Argentina, especialmente por el impacto de los pagos de deuda, haber controlado el impacto del dólar en la inflación, que es la más alta de la región aunque muy por detrás de la hiperinflación venezolana, y haber logrado la reactivación del consumo. Esas serán las tres prioridades de la política económica.

El reconocido periodista Jorge Lanata, por su parte, fustigó las recientes medidas económicas anunciadas por Macri tras la derrota electoral del 11 de agosto. El presidente anunció bonos salariales, reducción del IVA para alimentos y compensaciones a los jubilados. Lanata las calificó de "patéticas".

"Las medidas que se anunciaron ahora, como un mini plan de alivio, me parecieron patéticas. Quiero decir: no podés darle a la gente en tres meses lo que no le diste en tres años", sentenció Lanata.

Por su parte, el diario Clarín recordó que el test económico de Macri, si logra recuperar la confianza de los mercados, será el 30 de agosto cuando se vencen papeles de la deuda por 1,6 millones de dólares.

En tanto, Argentina tiene próximos vencimientos de títulos en manos privadas por el orden de los 10.000 millones de dólares. Si Lacunza logra sortearlos y renegociar, sería una señal positiva.

Pero más allá de las cifras macroeconómicas, una preocupación para muchos economistas y analistas es el impacto en la vida cotidiana de un mercado cambiario que tuvo un gran sobresalto al conocer que era la fórmula del kirchnerismo la que había alcanzado el mayor número de votos en las elecciones primarias.

Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) es autónomo en la definición de la política monetaria, el nuevo ministro de Hacienda formó parte del directorio del ente hasta el año 2010, por lo que se espera un diálogo fluido entre las diversas autoridades para tratar de calmar la demanda de dólares.

Aunque en el seno del Gobierno de Macri el enfoque parece centrado en el dólar, hay otras voces en relación con cuál debería ser la prioridad. Por ejemplo, Roque Fernández, exministro de Economía y expresidente del BCRA, señala que la prioridad debería estar en bajar las tasas de interés, ya que las tasas muy altas restringen el financiamiento del sector privado productivo.

Varios bancos argentinos colocan ya en 60% las tasas de interés para depósitos a plazo fijo, por ejemplo.