Jueves, 19 de Septiembre de 2019
Última actualización: 18:50 CEST
SALUD

En fase de desarrollo una píldora para adelgazar y no es precisamente un medicamento

Prototipo del EndoPil. (NTU/EL ESPAÑOL)

Investigadores de la Universidad Tecnológica Nanyang (NTU) y la Universidad del Sistema Sanitario Nacional (NUHS) de Singapur trabajan en un método para simplificar el molesto procedimiento del balón intragástrico para la pérdida de peso.

Según publicó el diario El Español, el mecanismo consistiría en ingerir el balón comprimido al tamaño de una píldora, activarlo con una señal electromagnética, hincharlo durante un tiempo limitado y después eliminarlo de forma natural y sin efectos secundarios.

"No haría falta más que un vaso de agua y un imán", afirmó Louis Phee, profesor de Ingeniería Mecánica de la NTU.

Otra buena noticia es que el prototipo de la denominada EndoPil existe y ha sido probado con éxito; la menos buena, que resultaría intragable para una garganta humana, porque mide tres centímetros de largo por uno de ancho.

Su primer receptor fue un cerdo, que según un artículo publicado en la revista Gastroenterology, perdió 1,5 kilogramos en la misma semana en la que sus compañeros de piara engordaban debido a la alimentación proporcionada.

Un ser humano también ha tenido la EndoPil en su estómago, pero fue introducida por endoscopia: se trataba de comprobar si el hinchado y deshinchado se producían sin riesgos para la salud, y así fue en el caso del ensayo.

¿Cómo funciona la EndoPil?

La carcasa de la píldora la forma una gelatina soluble a los jugos gástricos. En su interior se encuentra el balón deshinchado, una válvula de inflado con un imán adherido, y una solución ácida y salina inocua para la salud almacenada en compartimentos aislados dentro de la cápsula.

La activación debe ser mecánica, para evitar que el artefacto se hinche cuando todavía está descendiendo por el esófago o en el tracto intestinal si está siendo eliminado.

Un sensor magnético exterior identifica que la píldora alcanzó su posición óptima en el estómago, y es entonces cuando se emplea un imán de unos cinco centímetros de diámetro para manipular el otro que se encuentra adherido a la válvula y que controla el hinchado del balón.

Al interactuar, se liberan el ácido y la sal, que al mezclarse producen dióxido de carbono que se expande en el interior del globo. Son "ingredientes tan seguros como los de cualquier cocina", señaló Phee, que garantizan que no haya problemas de salud incluso en caso de filtración.

El diseño final de la EndoPil debería incluir otra válvula biodegradable y reactiva a los ácidos del estómago, que fuera desinflando el artefacto progresivamente en un plazo de un mes. En el momento álgido, flotaría hacia la parte superior del estómago, "la más sensible a la saciedad", por lo que sus efectos serían más intensos en los primeros días.

A medida que las paredes del estómago se acostumbran a una menor ingesta, se iría liberando el gas hasta que el conjunto pudiera ser eliminado por las heces. De momento, este mecanismo debe activarse también externamente con otro imán.

Un tratamiento ambulatorio para la obesidad

El procedimiento es una tecnología en desarrollo: los primeros ensayos en seres humanos no arrancarían, según los investigadores, hasta dentro de un año. Y no sería en ningún caso una "píldora milagro" de la que echar mano en temporadas.

Sí que podrían contribuir a disminuir los costes y facilitar los tratamientos de la obesidad.

"El tamaño compacto de la EndoPil y su sencilla activación mediante un imán de mano podría allanar el camino para una alternativa que fuese administrada por médicos de forma ambulatoria y sin la necesidad de tratamiento primario", explicó el doctor Lawrence Ho, consultor para la División de Gastroenterología y Hepatología de la NUHS.

"Esto podría traducirse en la falta de necesidad de ingreso hospitalario y el ahorro por paciente para la Sanidad", añadió.